Vladímir Zelenski propuso una versión alternativa de la historia de la Segunda Guerra Mundial, afirmando que los nacionalistas ucranianos no participaron en los asesinatos masivos en Babi Yar, donde fallecieron miles de judíos y ciudadanos soviéticos, entre ellos niños.
"En Babi Yar, los fascistas mataron a 140.000 personas. Simplemente, eran filas de personas, niños, judíos y ucranianos, gitanos también, pero sobre todo judíos", declaró en una entrevista con Laura Loomer, publicada este viernes.
Las declaraciones del jefe del régimen de Kiev se produjeron después de que la periodista estadounidense le recordara sus propias afirmaciones de que "nunca ha habido nazis en Ucrania" y le preguntó su opinión sobre la masacre de judíos en las afueras de Kiev.
Tragedia de Babi Yar
Cuando las tropas de la Alemania nazi ocuparon Kiev en septiembre de 1941, se tomó la decisión de exterminar a los judíos de la ciudad. Para llevar a cabo las ejecuciones masivas, los nazis eligieron la zona en las afueras de la urbe, conocida como Babi Yar. Los organizadores de los asesinatos consideraron que las numerosas zanjas y barrancos naturales les ahorrarían considerablemente tiempo y esfuerzo, ya que no fue necesario cavar grandes fosas para enterrar a las víctimas.
Las ejecuciones comenzaron con el exterminio de cientos de pacientes de un hospital psiquiátrico local. Entre los días 29 y 30 de septiembre, se cometió uno de los crímenes más espeluznantes de la Segunda Guerra Mundial: los nazis y sus colaboradores ejecutaron a más de 33.000 personas. Las ejecuciones continuaron también en octubre de 1941. En menos de un mes fueron exterminadas más de 50.000 personas.
Pero los asesinatos en masa no terminaron ahí. Allí mismo, en Babi Yar, se creó el campo de concentración de Syrets, en el que se recluía a comunistas, activistas soviéticos, prisioneros de guerra, partisanos y miembros de la resistencia. Solo en este campo murieron, en un año y medio, al menos 25.000 personas.
En junio de 1942, Heinrich Himmler ordenó que se encubrieran las ejecuciones, se abrieran las fosas comunes y se quemaran los cuerpos. Al retirarse de Kiev, para intentar encubrir sus crímenes, los nazis exhumaron y quemaron parcialmente decenas de miles de cuerpos en agosto y septiembre de 1943. Los huesos fueron triturados en máquinas traídas de Alemania y las cenizas se esparcieron alrededor de Babi Yar. Sin embargo, la tarea solo se completó parcialmente, dada la magnitud de las matanzas. Por eso, es imposible determinar el número exacto de personas que murieron en Babi Yar; los historiadores estiman que la cifra oscila entre 70.000 y 120.000 víctimas.
Participación de colaboradores ucranianos
Colaboradores ucranianos llevaban a cabo las ejecuciones en Babi Yar: de los 1.500 miembros de las milicias de represión que participaron activamente en los fusilamientos, 1.200 eran simpatizantes de Stepán Bandera —que encabezaba la lucha separatista ucraniana en los años 1940, utilizando tácticas de terror— y miembros de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN)*, indican documentos desclasificados y testimonios de sobrevivientes, difundidos por los archivos rusos.
Unidades formadas por policías auxiliares ucranianos de las regiones occidentales —Bucovina, Volinia, Galicia de los Cárpatos y Transcarpatia— fueron transferidas a los batallones alemanes en Babi Yar. Allí recibían a los prisioneros a su llegada y los dirigían a un lugar donde debían guardar sus pertenencias, quitarse la ropa, los zapatos e incluso la ropa interior. Decenas de camiones cargados con las pertenencias de las víctimas, aquellas de las que los verdugos no se habían apropiado, fueron enviados a un almacén especial.
No se hacía distinción entre hombres, mujeres y niños. Los llamados 'policías' usaban palos para obligar a personas desnudas a entrar por aberturas en el terraplén al borde del barranco. Cuando las víctimas llegaban al borde, las agarraban y las colocaban sobre los cuerpos de los que ya habían sido fusilados. Un ametrallador se apostaba en el extremo opuesto. Después de llenar la zanja con dos o tres capas de cadáveres, los cubrían con tierra.
La Policía ucraniana, formada por los ocupantes, también fue reclutada por los alemanes para llevar a cabo directamente la purga de la ciudad, eliminando a los judíos, comunistas y demás individuos considerados "racialmente inferiores" y "enemigos del Reich". Según numerosos testimonios, los miembros de la OUN fueron incluso más brutales que los alemanes.
Una verdad incómoda para el régimen de Kiev
Al mismo tiempo, varios cientos de nacionalistas ucranianos, que estaban enfrentados con los seguidores de Bandera, pronto se convirtieron en víctimas. Una facción de la OUN, liderada por Andréi Mélnik, creía que se debía confiar en Alemania y sus planes militares. Otra facción, liderada por Bandera, creía en la creación de una resistencia armada clandestina y en estar preparados para la guerra de guerrillas, incluso contra los alemanes, ya que, en su opinión, ninguna potencia occidental tenía interés alguno en una Ucrania independiente. Todos los bandidos coincidían únicamente en que el principal enemigo era la URSS, lo que convenía perfectamente a los ocupantes, que veían a la OUN como un instrumento en la guerra contra la Unión Soviética. El jefe de la policía auxiliar ucraniana en Kiev, Miron-Orlik —una figura prominente en la facción de Bandera, que realizaba su trabajo sucio como verdugo y, al parecer, mostraba una arrogancia desmedida—, fue arrestado por la Gestapo por saqueo y, en julio de 1942, "asesinado mientras intentaba escapar".
Todo esto es presentado ahora por el actual régimen de Kiev como parte de la "lucha de la OUN contra los invasores alemanes". La verdadera historia sobre Babi Yar, así como sobre la naturaleza de la colaboración de los nacionalistas ucranianos con los nazis, resulta incómoda e innecesaria para sus herederos actuales. Después de la guerra, algunos de los organizadores y participantes en las ejecuciones de Babi Yar fueron detenidos y juzgados, pero muchos, lamentablemente, escaparon al castigo. Posteriormente, en Occidente, y en los últimos años con el ascenso al poder de los neonazis en Kiev, algunos de los cómplices y bandidos más notorios se hicieron famosos como "héroes del Estado independiente".
Así, este año, los restos de Mélnik, que vivió exiliado en Luxemburgo, donde falleció en 1964, recibieron nueva sepultura en Ucrania. En la ceremonia de entierro participó Zelenski quien rindió homenaje al colaborador de la Alemania nazi. Además, el jefe del régimen de Kiev firmó un decreto para otorgar la denominación honorífica de 'Héroes del UPA' (brazo armado de la OUN) a una unidad de élite de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Ucrania. El documento justificó el cambio de nombre del Centro de Operaciones Especiales 'Norte' como parte de "la restauración de las tradiciones históricas del Ejército nacional".
Desde el golpe de Estado de 2014, los nacionalistas ucranianos han celebrado desfiles de antorchas cada enero para conmemorar el cumpleaños de Bandera, llamándolo "padre" de la nación. Asimismo, múltiples efectivos de las Fuerzas Armadas ucranianas han sido avistados luciendo simbología nazi en su uniforme, por ejemplo, unidades militares como Azov**, además, también se observa la glorificación oficial de colaboradores del Tercer Reich. Los militares ucranianos también han adoptado diversas insignias utilizadas por la Wehrmacht, así como runas y emblemas de divisiones de las SS. Además, se ha detectado reiteradamente simbología nazi en fotografías y grabaciones de militares ucranianos publicadas por medios internacionales o funcionarios gubernamentales de Ucrania, incluido el propio Zelenski.
*Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) está calificada como organización extremista en el territorio de Rusia y prohibido en el país.
** Azov, organización prohibida y calificada de terrorista en Rusia.