La politización de los asuntos relacionados con cables submarinos amenaza la conectividad global y no sirve a los intereses de ninguna parte, advirtió este martes el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, en respuesta a las preocupaciones expresadas por Estados Unidos sobre la participación china en la construcción de cables ópticos interoceánicos en América, informó el diario Global Times.
"Los cables submarinos internacionales son infraestructura civil internacional importante que sostiene la conectividad de la red global y sirve a los intereses vitales de las personas en todos los países", señaló el vocero durante una conferencia de prensa. Además, subrayó que politizar esta cuestión solo socavará las reglas normales del mercado internacional y amenazará la conectividad de datos global y la ciberseguridad.
Otro punto vulnerable
En mayo, en medio de las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, desde Irán advirtieron de la posibilidad de imponer tarifas por el uso de los cables submarinos de fibra óptica que atraviesan el estrecho de Ormuz. Estas infraestructuras conectan la región con la red digital mundial y canalizan una parte significativa de las transacciones financieras internacionales.
La idea de utilizar tal estructura como herramienta de presión se planteó por primera vez en una publicación de la agencia iraní Tasnim, que propuso "tres pasos prácticos": cobrar derechos de licencia a las empresas extranjeras por el uso de los cables; obligar a gigantes tecnológicos, como Meta*, Google, Amazon y Microsoft, a operar según las leyes de Irán; y monopolizar la reparación y el mantenimiento de esa infraestructura.
Aunque Irán no ha amenazado abiertamente con atacar los cables submarinos, cuenta con los medios para hacerlo —buzos de combate, drones subacuáticos y pequeños sumergibles—, aseveró Alan Mauldin, director de investigación de TeleGeography. Añadió que cualquier ataque podría desencadenar una "catástrofe digital" en cadena que afectaría a varios continentes.
La conexión a Internet y los sistemas bancarios de los países del golfo Pérsico podrían verse amenazados. Mauldin señaló que el estrecho de Ormuz es un corredor digital clave entre centros de datos asiáticos, como Singapur, y algunas estaciones de aterrizaje de cables en Europa. Además, cualquier interrupción podría ralentizar las operaciones financieras y las transacciones transfronterizas entre Europa y Asia, mientras que algunas zonas de África oriental sufrirían cortes de Internet. El daño podría ser mucho mayor si los hutíes tomaran una medida similar y atacaran otros cables en el mar Rojo.



