La llamada 'tripa cervecera' no siempre aparece por beber demasiado alcohol. Aunque la cerveza aporta muchas calorías y puede aumentar el contorno abdominal, buena parte de los hombres con este problema no consume alcohol en exceso, explica Harvard Health Publishing.
Entre las principales causas están el consumo elevado de azúcares y carbohidratos simples, presentes en numerosos productos bajos en grasa, y la falta de actividad física. Muchos hombres tampoco alcanzan los recomendados 150 minutos semanales de ejercicio moderado.
La grasa acumulada bajo la piel es subcutánea, mientras que la visceral se encuentra dentro del abdomen y rodea los órganos. Esta última resulta más peligrosa, ya que aumenta el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Un abdomen blando y que se mueve suele indicar grasa subcutánea. Si está duro, podría haber más grasa visceral o, en casos menos frecuentes, una acumulación de líquido llamada ascitis, relacionada con la cirrosis, la insuficiencia cardíaca y, rara vez, el cáncer.
Si la cintura, medida a la altura del ombligo, alcanza los 102 centímetros, es recomendable consultar a un médico para determinar la causa.
Cómo reducir la grasa abdominal
Con la edad, los hombres también pierden masa muscular: el cuerpo quema menos calorías y resulta más fácil acumular grasa en el abdomen. Para reducir la grasa visceral, se recomienda combinar una alimentación saludable con ejercicios de resistencia destinados a aumentar la masa muscular.
Se pueden utilizar pesas, máquinas, bandas elásticas o el propio peso corporal. A este entrenamiento conviene añadir entre 30 y 60 minutos de ejercicio aeróbico moderado al menos tres días por semana.
Correr, nadar, montar en bicicleta o caminar a paso rápido son buenas opciones, siempre que se aumente el ritmo cardíaco durante gran parte de la sesión.
El organismo también necesita de proteínas para desarrollar músculo. La cantidad diaria recomendada es de 0,8 gramos por kilogramo de peso, aunque algunos adultos mayores pueden necesitar más. El pescado, la carne de ave, las legumbres y el yogur son fuentes adecuadas.
Las dietas con restricción calórica permiten perder más grasa visceral. Sin embargo, no conviene depender únicamente de la reducción de calorías: cerca del 25% del peso perdido puede corresponder a masa muscular. Por eso, la combinación de una buena alimentación, ejercicio de fuerza y aeróbico resulta ideal.
También es recomendable limitar el consumo de cerveza.