Los apocalipsis en la Tierra podrían seguir un ciclo secreto: ¿cuando ocurriría el próximo?

Extinciones de especies, catástrofes volcánicas, agotamiento del oxígeno oceánico y fuertes fluctuaciones del nivel del mar se ajustan a un ciclo regular, según un estudio.

El geólogo Michael Rampino, de la Universidad de Nueva York, analizó 89 eventos geológicos importantes ocurridos en los últimos 260 millones de años y descubrió un ritmo constante, recoge ScienceAlert.

Extinciones de especies, catástrofes volcánicas, agotamiento del oxígeno oceánico y fuertes fluctuaciones del nivel del mar se ajustan a un ciclo de 27,5 millones de años, calcula el experto.

En su libro 'Evolving Earth', publicado en 2026, el científico recopiló datos sobre extinciones masivas de organismos marinos y vertebrados terrestres, episodios de anoxia en los océanos, erupciones en llanuras aluviales continentales, reorganizaciones del fondo marino y fuertes fluctuaciones del nivel del mar.

Durante los 260 millones de años del período estudiado, Rampino contabilizó aproximadamente entre nueve y diez de estos grupos de cataclsimos y descubrió que estaban separados por intervalos de igual duración. El análisis estadístico reveló no solo una periodicidad primaria de 27,5 millones de años, sino también una periodicidad de cataclismos más débiles de aproximadamente 8,9 millones de años.

La hipótesis de que las catástrofes globales están vinculadas por un ritmo común se ha debatido en la geología desde la década de 1980 y el nuevo libro de Rampino la actualiza para reflejar la escala geocronológica moderna. El origen de este ciclo apocalíptico sigue sin estar claro y el experto explora varios escenarios.

Las posibles causas del ciclo de cataclismos

El autor no afirma que una catástrofe cause directamente otra, sino plantea que diversos sistemas terrestres pueden responder simultáneamente a procesos comunes que ocurren en el interior del planeta a lo largo de decenas de millones de años.

Una posible explicación involucra al manto terrestre. Este se mueve muy lentamente, y los cambios en sus flujos pueden influir en la actividad volcánica, el movimiento de las placas tectónicas, la formación de montañas y otros procesos geológicos a gran escala. Dado que todos estos fenómenos están interconectados, los cambios en el interior del planeta pueden afectar, a la larga, a la superficie, el clima, los océanos y los organismos vivos. 

Otra hipótesis sugiere que los cambios a largo plazo en el clima y el nivel del mar provocan la redistribución de enormes masas de agua, hielo y sedimentos. Esto puede alterar la carga sobre la corteza terrestre y el manto superior, influyendo en la actividad tectónica y volcánica.

Rampino también considera la posible influencia del cosmos. A medida que el sistema solar orbita el centro de la Vía Láctea, cruza el plano medio de la galaxia. Según el investigador, el momento de estos cruces coincide aproximadamente con los principales eventos geológicos en la Tierra. Algunos científicos sugieren que tales cruces podrían perturbar gravitacionalmente a los cometas en la lejana Nube de Oort, aumentando la probabilidad de grandes impactos de asteroides.

Otra teoría, aún más especulativa, se refiere a la materia oscura. Si su concentración cerca del plano galáctico es mayor, la Tierra podría, en teoría, capturar una pequeña cantidad. Esto podría aumentar ligeramente la temperatura interna del planeta e influir en los procesos geológicos. Sin embargo, aún no se dispone de pruebas de ello.

El concepto de un pulso geomagnético de 27,5 millones de años aún se encuentra al margen de la corriente principal de la ciencia. Sin embargo, Rampino subraya que la hipótesis ha resistido varias décadas de perfeccionamiento en geocronología, lo cual es significativo en sí mismo.

Según sus cálculos, el último grupo de catástrofes ocurrió hace 7 millones de años, y el próximo se produciría dentro de más de 20 millones de años.