Las refinerías estadounidenses están transformando el petróleo crudo en gasolina y diésel a un ritmo récord desde septiembre de 2019, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética que analizó la agencia Bloomberg. Así, la semana pasada esta categoría de plantas procesó 17 millones de barriles de crudo al día, en un esfuerzo titánico por satisfacer la demanda mundial y nacional de combustible.
Sin embargo, los analistas consideran poco probable que eso frene el alza vertiginosa de los precios de productos derivados en el mercado, que tiene un escaso margen de maniobra tras las interrupciones de suministro provocados por los conflictos en torno a Ucrania e Irán. Además, la tendencia reduce las existencias de crudo extraído.