Irán apuesta por una guerra larga

Las autoridades aún no creen en el acuerdo con Trump, señala un experto en geopolítica.

Los últimos ataques de Irán contra las instalaciones militares de EE.UU. en Jordania demostraron que Teherán se está preparando para un conflicto prolongado, opinó Hadi Kahalzadeh, experto en geopolítica en un artículo para Responsible Statecraft.

Kahalzadeh indicó que las autoridades iraníes consideran las sanciones, las negociaciones, los altos el fuego temporales y los ataques militares estadounidenses como distintos instrumentos dirigidos a un único objetivo: el cambio de régimen. "Desde la perspectiva de Teherán, un acuerdo integral con la administración Trump es prácticamente inalcanzable", argumentó.

Además, los líderes persas consideran que los altos el fuego temporales solo responden a los intereses de EE.UU. e Israel. En particular, mientras Washington controlara el ritmo de la guerra y decidiera cuándo esta comenzaba, se detenía y se reanudaba, Teherán carecería de capacidad de acción. Buscando romper el estancamiento, Irán adoptó una nueva estrategia.

Nueva estrategia de Irán

Recientemente, Teherán apostó por la estrategia de "confrontación manejada", una forma de disuasión activa por medios militares para aumentar el coste del conflicto para EE.UU. Tal confrontación es lo suficientemente limitada como para evitar una guerra a gran escala, pero aun así incrementaría la presión política sobre la administración Trump.

Incluso los ataques limitados pueden desviar la atención del Ejército estadounidense, dispersar sus fuerzas, activar sus sistemas defensivos y obligarlo a gastar más en operaciones de defensa que en prepararse para una reanudación de la guerra.

Hay varias razones por las que la República Islámica de Irán cambió su estrategia. En primer lugar, Estados Unidos no cumplió con las obligaciones recogidas en el memorando de entendimiento, firmado entre ambos países en junio. En particular, los 12.000 millones de dólares en activos iraníes nunca llegaron a descongelarse.

En segundo lugar, incluso si la Administración estadounidense quisiera cambiar su estrategia, Israel, que claramente mantiene una influencia sustancial en el círculo íntimo de Trump, a pesar de las recientes declaraciones del vicepresidente J.D. Vance, hará lo que pueda para obstaculizarlo.

Por último, en contra de lo esperado, la devastadora guerra generó en el liderazgo iraní una confianza paradójica. El sistema iraní demostró su resiliencia: incluso tras 23.000 ataques contra la infraestructura, el Estado no se derrumbó. Por eso Teherán considera que puede permitirse jugar "a largo plazo".

"Es poco probable que más presión ponga fin a la resistencia de Irán; al contrario, podría reforzar la lección que Teherán menos quiere oír: que la resistencia sigue siendo la única opción que da resultados", concluyó el analista.