Expolítico revela la ironía del impacto positivo de la prisión en su cerebro

P.G. Sittenfeld admitió que este estado de bienestar fue efímero. Tras lograr su liberación, volvió gradualmente a sus "viejos hábitos".

El exfuncionario estadounidense Paul George Sittenfeld, indultado en 2025 por Donald Trump tras una polémica condena, afirmó que la cárcel generó un sorprendente impacto positivo en su salud mental, según publicó esta semana en un ensayo para The Wall Street Journal.

Sittenfeld fue sentenciado a 16 meses de prisión bajo acusaciones de corrupción. En su relato, el investigador reconoció que el inesperado beneficio surgió al verse obligado a desconectarse forzosamente de la tecnología y su celular, que era prácticamente "una extensión" de su cuerpo.

"Mucho mejor sin él"

La última vez que tuvo su celular en las manos fue en enero de 2024, cuando conversó con su esposa antes de entregarse a una correccional en Kentucky. "Por primera vez en la década y media que llevaba con un teléfono inteligente, me vería obligado a desconectarme". Para evitar los peligros y castigos de introducir o usar un móvil de contrabando a la cárcel, prefirió alejarse de ellos y no arriesgarse a alargar su condena.

"Mi cerebro, si no mi corazón, se sentía mucho mejor sin él", detalló el expolítico, sobre su sensación tras pasar tres meses sin un dispositivo inteligente. Sittenfeld aseguró que esta separación le permitió recuperar su capacidad para concentrarse por períodos prolongados, leer textos extensos y pensar profundamente sin necesidad de distraerse.

"Me volví más consciente de lo que sucedía a mi alrededor. Sentí mi entorno. Aprendí a observar mejor", confesó.

Confort fugaz

El escritor admitió que este estado de bienestar fue efímero. Tras lograr su liberación y "retomar la vida que tanto había extrañado", el exfuncionario volvió gradualmente a sus "viejos hábitos" de estar hiperconectado y obsesionado con el consumo de información.

Al principio intentó evitar "la molesta, intrusiva y perturbadora influencia" de su teléfono. Sin embargo, fue cuestión de meses para volver a mirar inmediatamente cada notificación y alerta, y tomar el 'smartphone' de forma refleja para navegar por la Red. 

Actualmente, el autor reflexiona sobre su fugaz recuperación cognitiva. "Es una ironía con la que todavía estoy lidiando: que un tipo de libertad que aprendí en prisión no pude lograr traerla de vuelta a casa conmigo", concluyó Sittenfeld en el artículo periodístico.