El polietileno, utilizado habitualmente en envases, envoltorios, recipientes para alimentos y revestimientos de vasos, podría contribuir a la enfermedad del hígado graso, informó Medical Xpress, que cita un estudio publicado en la revista Science Advances. Este material representa cerca de un tercio de la producción mundial de plástico, pero sus efectos sobre la salud hepática han recibido relativamente poca atención.
El experimento se realizó con ratones machos que tenían ocho semanas de edad al inicio. Durante ocho semanas, los roedores recibieron microplásticos de polietileno por vía oral. Los investigadores observaron signos de toxicidad hepática tanto en los animales con una dieta estándar como en aquellos alimentados con una dieta rica en grasas, fructosa y colesterol. En estos últimos, el polietileno también agravó la esteatohepatitis inducida por la dieta, una enfermedad caracterizada por la acumulación de grasa y la inflamación del hígado.
"Quienes siguen una dieta más occidental, con alimentos como hamburguesas y refrescos, podrían tener una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad del hígado graso si también están expuestos al polietileno", explicó Adi Joshi, profesor asociado del Departamento de Fisiología y Farmacología Veterinarias de la Universidad de Texas A&M.
Célula por célula
Para observar el daño con precisión, los investigadores analizaron el hígado célula por célula e identificaron una relación entre PPAR-alfa, que regula la producción de grasa en el hígado, y ANXA2, un gen implicado en la reparación de tejidos. Este hallazgo ayuda a comprender cómo el polietileno afecta la salud hepática y podría orientar la búsqueda de nuevos tratamientos. El equipo estudiará ahora si el polietileno también contribuye a daños más avanzados, como la fibrosis, y si actuar sobre la vía PPAR-alfa puede reducir sus efectos.


