La industria automotriz china sigue ganando terreno fuera del país, desde Europa hasta el sudeste asiático, mientras atraviesa una situación muy distinta en su mercado interno. En julio, las ventas de automóviles en China cayeron un 20 % interanual, hasta los 1,47 millones de vehículos, acumulando diez meses consecutivos de descenso, según datos de la Asociación China de Automóviles de Pasajeros citados por Reuters.
Al mismo tiempo, las exportaciones de vehículos desde China se dispararon un 88 %, hasta las 923.000 unidades. En el primer semestre, las ventas nacionales disminuyeron en 2,3 millones de vehículos, también un 20 %, mientras que los envíos al extranjero aumentaron un 71 %.
La débil demanda interna y años de fuerte competencia de precios han generado un exceso de capacidad en la industria automotriz china. Para fabricantes como BYD, Geely y Chery, expandirse al extranjero se está convirtiendo no solo en una ambición, sino también en una necesidad económica. Por ejemplo, BYD logró amortiguar la caída de sus ventas en el mercado chino gracias al fuerte crecimiento internacional: entre enero y julio, sus ventas dentro del país retrocedieron un 35 %, mientras que en el extranjero aumentaron un 79 % interanual.
La presión aumenta en Europa
La expansión china añade presión a los fabricantes europeos, que ya atraviesan profundos cambios para recuperar competitividad. La presidenta de la Asociación Alemana de la Industria Automotriz, Hildegard Müller, advirtió en julio que estas reformas incluyen cierre de plantas y despidos. Empresas como Volkswagen y Stellantis llevan tiempo enfrentándose a elevados costos laborales y energéticos, además de trabas burocráticas, lo que las coloca en desventaja frente a sus competidores.
Esta presión ya se refleja en las cifras. Según Counterpoint Research, las marcas chinas aumentaron su cuota del mercado europeo de turismos, pasando del 3 % en 2022 al 16 % en el primer trimestre de 2026, lo que ya casi representa una cuarta parte de los envíos de vehículos eléctricos.