Los costes de enviar mercancías por mar a través de varios de los principales 'cuellos de botella' del planeta se han disparado en el último mes por una combinación de guerras y sequías, lo que alimenta el temor a nuevas subidas de precios para los consumidores y vuelve a poner en evidencia la fragilidad de las cadenas de suministro globales, informa Financial Times.
Según la agencia de precios Argus, los conflictos —en especial en Oriente Medio y el cierre 'de facto' del estrecho de Ormuz— y los niveles históricamente bajos de agua en el canal de Panamá y el río Rin, causados por un intenso fenómeno de El Niño y períodos prolongados de sequía, han llevado las tarifas de numerosos corredores clave a máximos.
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El impacto es generalizado. Las tarifas para enviar crudo del golfo Pérsico a Asia alcanzaron el 10 de agosto los 15,22 dólares por barril ante el riesgo de ataques a petroleros vinculados a Arabia Saudita en el estrecho de Bab el Mandeb, el nivel más alto desde 2005. En el mar Negro, los fletes hacia el Mediterráneo también están en máximos de al menos dos décadas. En el canal de Panamá, los peajes por pasar por ambas series de esclusas han batido récords, hasta 2,5 millones de dólares por tránsito. En Europa, la caída del nivel del Rin ha encarecido el transporte fluvial hasta su techo desde 2012 en rutas hacia Colonia, Duisburgo, Fráncfort o Karlsruhe.
"Desproporcionado" poder político y económico de países pequeños
La presión se siente también en el contenedor: las tarifas 'spot' para mover un módulo de carga de 12 metros desde el Lejano Oriente a la costa este de Estados Unidos son hoy un 234 % más altas que hace un año, hasta 10.249 dólares.
"Esta es, sin duda, la mayor perturbación que ha vivido el mercado del transporte marítimo desde que hay registros, por encima incluso de la pandemia de covid y de las sanciones a Rusia", afirmó John Ollett, responsable de fletes en Europa de Argus. Los analistas advierten de que buena parte de estos sobrecostes terminarán trasladándose al precio final de los productos, sobre todo en bienes de bajo margen.
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Al mismo tiempo, el uso del estrecho de Ormuz como palanca de presión por parte de Irán —que negocia con Omán un esquema en el que los buques paguen por el paso— ha aumentado la inquietud en torno a la seguridad de las rutas energéticas.
"Los puntos de congestión son cada vez más críticos, porque países relativamente pequeños han descubierto el desproporcionado poder político y económico que pueden ejercer sobre el comercio global en un mundo cada vez más multipolar", señaló Henry Curra, jefe de investigación del bróker Braemar.


