Las persistentes tensiones en Oriente Medio, provocadas por la agresión de EE.UU. e Israel contra Irán, han convertido al estrecho de Ormuz en un cuello de botella crítico, disparando los costos logísticos a niveles sin precedentes. Así, los ingresos estimados de los superpetroleros que transportan crudo desde el golfo Pérsico hacia Asia rozaron los 510.000 dólares diarios, el nivel más alto en meses, según informa este martes Bloomberg con referencia al índice del Baltic Exchange.
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Teniendo en cuenta que —según informes de varias navieras— en condiciones normales y sin tensiones geopolíticas, la tarifa de estos buques solía oscilar entre 30.000 y 40.000 dólares diarios, el precio de alquiler se multiplicó por 17.
El lucrativo negocio del "riesgo extremo"
Debido al inminente riesgo de navegar por estas aguas, solo las navieras dispuestas a asumir niveles extremos de peligro o que ya están curtidas en este tipo de travesías continúan operando en la zona, lo que les otorga un poder de negociación absoluto para fijar fletes astronómicos, señala el medio.
Así, según la información de la agencia, el buque Mongolia Prosperity, operado por el grupo surcoreano Sinokor, fue contratado por una refinería china por 31 millones de dólares para un viaje a Asia Oriental. Además del flete, el cliente debe asumir una millonaria prima adicional de seguro por "riesgo de guerra". Sinokor no confirmó al medio la transacción.
Todo esto ocurre mientras exportadores clave como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos buscan embarcaciones dispuestas a cruzar la zona de conflicto para entregar los barriles prometidos al mercado asiático. Además, según Bloomberg, los superpetroleros VLCC —barcos gigantes de la industria capaces de transportar hasta 2 millones de barriles en un solo viaje— están desapareciendo de las listas públicas de disponibilidad, ya que los contratos se están firmando en privado.