Hoy la deuda pública total de Estados Unidos superó por primera vez los 40 billones de dólares, mientras que la deuda total de todos los sectores de la economía estadounidense (incluidas las obligaciones de los organismos públicos, los hogares, las empresas y los bancos) alcanzó en el primer trimestre de 2026 un récord histórico de 115,5 billones de dólares, equivalente a aproximadamente el 360 % del PIB del país.
¿Por qué sigue aumentando la deuda de Estados Unidos y a qué puede conducir esta situación? Lo explicamos en el siguiente material.
Deuda corporativa: una apuesta agresiva por la IA y los riesgos de rentabilidad
En el sector empresarial se observa un rápido aumento del endeudamiento, impulsado principalmente por las enormes inversiones de capital destinadas a la infraestructura de inteligencia artificial (IA). Un ejemplo destacado es el reciente anuncio de NVIDIA de una alianza con seis grandes firmas financieras de Wall Street, entre ellas Apollo, BlackRock y Goldman Sachs, para movilizar más de 500.000 millones de dólares de capital de terceros destinado al desarrollo de infraestructura de IA.
Las previsiones apuntan a que la emisión de bonos corporativos se acercará en 2026 a niveles récord, y una parte significativa de estos recursos se destinará precisamente a la expansión tecnológica y a la construcción de centros de datos con un elevado consumo energético. Sin embargo, aquí se encuentra la principal incertidumbre macroeconómica: el mercado cuestiona cada vez más la rentabilidad real de estas inversiones. Para justificar el ritmo actual de endeudamiento, el sector de la IA necesita generar cientos de miles de millones, si no billones, de dólares en nuevos ingresos anuales. Si el ritmo de comercialización y monetización de las soluciones de IA se ralentiza, podría producirse una fuerte corrección en la valoración de los activos tecnológicos y formarse una peligrosa "burbuja" en el segmento de la deuda corporativa.
Deuda pública: la trampa sistémica de los tipos de interés elevados
El riesgo sistémico más grave para la economía estadounidense sigue siendo el rápido crecimiento de la deuda pública y la formación de una trampa fiscal. La deuda nacional de EE.UU. continúa aumentando a un ritmo elevado, superando los 40 billones de dólares y sumando, en promedio, alrededor de 1 billón de dólares cada 100 días.
La Oficina Presupuestaria del Congreso publicó nuevas estimaciones según las cuales el déficit presupuestario del actual ejercicio fiscal ascenderá a 2,1 billones de dólares, unos 200.000 millones más que lo previsto en febrero. Este aumento refleja en gran medida una decisión de la Corte Suprema que provocó una reducción de los ingresos procedentes de los aranceles aduaneros.
Debido al déficit crónicamente elevado, el Gobierno se ve obligado a pedir nuevos préstamos de forma constante para financiar los gastos corrientes y refinanciar obligaciones anteriores.
En esta situación se pone en marcha un mecanismo peligroso: a medida que vencen los antiguos bonos del Tesoro estadounidense emitidos durante la época de tipos de interés bajos, el organismo tiene que refinanciar esa deuda mediante la emisión de nuevos títulos a tipos de interés actuales, considerablemente más altos.
Esto provoca un aumento constante del coste medio de servicio de toda la cartera de deuda pública. Entre octubre de 2025 y julio de 2026, el Gobierno de EE.UU. gastó 963.000 millones de dólares en costes netos por intereses, lo que convierte en un gasto mayor que el destinado a las Fuerzas Armadas.
Esta espiral de endeudamiento no solo desplaza recursos que podrían destinarse a otros programas gubernamentales, sino que también limita considerablemente la capacidad de las autoridades para aplicar medidas fiscales de estímulo ante una futura recesión.
Resiliencia de los hogares y diferencias fundamentales respecto a la crisis de 2008
El análisis de la situación actual de la deuda de los hogares estadounidenses muestra un alto grado de resiliencia, lo que hace poco probable que se repita un escenario similar al de la crisis de 2008. Según el informe trimestral de la Reserva Federal de Nueva York, durante el segundo trimestre, la deuda total de los hogares disminuyó en 13.000 millones de dólares (un 0,1 %), hasta situarse en 18,8 billones de dólares.
A pesar del elevado volumen absoluto de deuda, los fundamentos del mercado han cambiado radicalmente. Uno de los principales factores de estabilidad es la calidad de los prestatarios y la estructura del crédito: después de la crisis hipotecaria, los criterios para conceder préstamos se endurecieron considerablemente y la mayoría de los propietarios actuales fijaron tipos de interés bajos durante largos periodos.
¿Qué esperar?
El panorama macroeconómico de EE.UU. presenta riesgos sistémicos de gran magnitud. Con alta probabilidad, la situación fiscal del Gobierno Federal solo continuará deteriorándose, atrapado en una espiral de déficits crónicos y costes de servicio de la deuda cada vez más insostenibles que limitan drásticamente su capacidad de maniobra. Paralelamente, el sector privado ha asumido un nivel de endeudamiento sin precedentes. Si la agresiva apuesta corporativa por la IA no logra materializar la rentabilidad esperada y la monetización de estas tecnologías se estanca, el estallido de esta burbuja de deuda podría desencadenar una crisis económica en el país.



