Un equipo encabezado por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria descubrió que los organoides cerebrales—pequeños modelos del cerebro cultivados en laboratorio—podrían no desarrollarse al mismo ritmo que los cerebros reales, informó recientemente el Consejo Europeo de Investigación.
Estos organoides son microestructuras tridimensionales creadas a partir de células madre embrionarias y utilizadas para imitar algunos aspectos del cerebro completo. Los científicos emplean estos 'minicerebros' para estudiar cómo surgen ciertos trastornos cerebrales durante el desarrollo fetal.
En un estudio publicado en la revista Nature, los investigadores compararon un organoide de la corteza cerebral de ratón con un cerebro real del mismo animal. Al analizar distintas etapas del desarrollo de ambos, encontraron que los organoides reproducen poblaciones celulares muy similares y activan programas moleculares comparables a los del cerebro vivo.
Una diferencia clave
Sin embargo, también detectaron que las células madre del organoide carecen del "sentido del tiempo", es decir, parecen no seguir con precisión el ritmo temporal del desarrollo neuronal. Según los autores, "registran las horas, pero no los minutos". En el cerebro real, primero las células madre se multiplican, luego generan neuronas y solo después aparecen las células gliales. En los organoides, en cambio, ese proceso pierde sincronía.
La única fase que mantiene el orden correcto es precisamente la aparición de las células gliales, que ocurre después de las neuronas tanto en el organoide como en el cerebro del ratón. Los científicos creen que esta alteración se debe a la ausencia de señales externas presentes en el entorno natural de las células madre, que en el organismo ayudan a regular con precisión los tiempos del desarrollo.
El hallazgo es importante porque ayuda a definir qué aspectos del desarrollo cerebral pueden estudiarse con fiabilidad mediante organoides y cuáles todavía presentan limitaciones. Como siguiente paso, el equipo intentará reproducir mejor el entorno de las células madre para restablecer la secuencia temporal normal de su desarrollo.
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