Un hombre de Colorado fue acusado de asesinar a su esposa y simular que se trataba de un suicidio, asegurando que su pareja, madre de dos niños, padecía depresión posparto, informa New York Post.
Patrick Theodore Barnett, de 40 años, llamó a los servicios de emergencia en la mañana del 13 de agosto y dijo que su esposa, Lindsey, de 37, se había cortado el cuello en el baño de la vivienda familiar en Lakewood, según el acta de arresto. La Policía la encontró muerta en la ducha.
Sin embargo, los investigadores concluyeron que la escena no era compatible con un suicidio. El cuerpo presentaba múltiples moretones en brazos y piernas. Además, se halló una gran cantidad de sangre en un lado de la cama matrimonial, mientras que en el baño había rastros limitados, lo que sugiere que el cadáver fue movido.
También encontraron una planta volcada junto a la cama, tierra arrastrada hacia el baño y una pequeña huella ensangrentada ―probablemente femenina― entre el dormitorio y el cuarto de baño.
La pesquisa reveló además que Barnett mantenía una relación extramatrimonial desde hacía unos tres meses. Su amante, preocupada tras perder contacto con él, habría pedido el día anterior que comprobaran si se encontraba bien.
El hombre aseguró a la Policía que Lindsey estuvo internada en una unidad psiquiátrica y que había intentado suicidarse el fin de semana previo, algo que la madre de la presunta víctima desmintió: si bien reconoció antecedentes de depresión, afirmó que su hija no presentaba síntomas recientes, nunca había intentado quitarse la vida y "adoraba a sus hijos" y su trabajo como maestra.
Barnett, cuya familia denuncia un historial de abusos verbales, permanece detenido sin fianza en la cárcel del condado de Jefferson y tiene prevista una comparecencia ante el tribunal el 20 de agosto.


