El mundo lleva meses en un vacío nuclear: ¿qué buscan Rusia, EE.UU. y China?

Rusia y Estados Unidos llevan más de medio año sin un acuerdo vigente de control de armas nucleares. Mientras Washington exige incluir a China, Moscú reclama tener en cuenta el potencial conjunto de la OTAN.

Rusia y Estados Unidos llevan ya más de medio año sin ningún acuerdo formal vigente en materia de control de armamentos. El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como Nuevo START, expiró el 5 de febrero y desde entonces no se han producido nuevas negociaciones sustanciales en este ámbito.

Moscú insistió durante meses en mantener al menos las principales limitaciones previstas por el tratado, pero Washington rechazó esa opción. Como resultado, el mundo se encuentra por primera vez desde la década de 1970 en una situación que puede describirse como un verdadero vacío en materia de control nuclear.

La caída del último pilar

El Nuevo START expiró el 5 de febrero, dejando a Moscú y Washington sin acuerdos jurídicamente vinculantes sobre control de armamentos y sin negociaciones formales encaminadas a elaborar un nuevo marco.

La situación podría haber sido diferente si Estados Unidos hubiera aceptado la propuesta del presidente ruso, Vladímir Putin, de mantener voluntariamente durante un periodo adicional los límites cuantitativos sobre los arsenales nucleares establecidos por el tratado.

Washington demoró durante mucho tiempo su respuesta, manteniendo hasta el último momento la posibilidad hipotética de prolongar esas restricciones, pero finalmente no lo hizo.

¿Qué quiere Estados Unidos?

La principal condición de Washington para un futuro acuerdo es incorporar a China.

En febrero, Donald Trump llamó a negociar un nuevo tratado y advirtió de que Pekín podría alcanzar en "cinco o seis años" una capacidad de destrucción nuclear comparable a la de las principales potencias.

Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que el marco anterior "refleja una realidad en la que Estados Unidos pronto podría enfrentarse no a uno, sino a dos pares nucleares: Rusia y China".

"Entendemos que este proceso puede llevar tiempo. Los acuerdos anteriores, incluido el Nuevo START, tardaron años en negociarse y se construyeron sobre décadas de precedentes. Además, se trataba de acuerdos entre dos potencias, no entre tres o más. Sin embargo, que algo sea difícil no significa que no debamos intentarlo ni conformarnos con menos", argumentó Rubio.

La visión de Moscú

Rusia estaba dispuesta a respetar unilateralmente las limitaciones del Nuevo START, pero también exige un cambio en la política de Washington y de la OTAN en este ámbito.

"Estados Unidos saludó públicamente la 'muerte' del tratado, afirmando que ya no satisfacía las exigencias de Washington respecto a este tipo de acuerdos, ni por su alcance, ni por los límites establecidos, ni por la composición de los participantes. Propusieron una 'alternativa' poco realista: unas supuestas negociaciones multilaterales condicionadas obligatoriamente a la participación de China, pese al rechazo categórico de Pekín", declaró este viernes el viceministro ruso de Exteriores, Serguéi Riabkov.

El alto diplomático añadió que Washington, al contar por ahora con una completa "libertad de acción", estaría preparado "en cualquier momento" para aumentar su arsenal nuclear por encima de los límites del Nuevo START y reanudar los ensayos nucleares.

Al mismo tiempo, Riabkov expresó la disposición de Moscú a mantener el diálogo en este ámbito.

Al comentar la posición rusa tras la expiración del tratado, el experto en asuntos nucleares Iván Kuzmín afirmó a RT que Moscú sigue interesado en preservar la paridad estratégica mediante futuras negociaciones sobre nuevos acuerdos de control de armamentos, si estas llegan a producirse.

También señaló que Rusia pretende influir en la estructura del arsenal estadounidense. Según explicó, en unas eventuales negociaciones existirían dos enfoques enfrentados: Estados Unidos considera que deberían limitarse todas las armas nucleares, tanto estratégicas como no estratégicas, mientras que Rusia sostiene que deberían limitarse todas las armas estratégicas, tanto nucleares como convencionales.

"De este modo, Moscú querría influir en el hecho de que Estados Unidos ha desarrollado enormemente en los últimos años sus armas convencionales, cuya capacidad destructiva se aproxima cada vez más a la de las armas nucleares", señaló.

Dmitri Stefanóvich, analista del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia, indicó que la ausencia actual de un proceso de negociación sobre el Nuevo START probablemente no sea todavía el mayor problema para la seguridad rusa, pero podría convertirse en un desafío mucho más serio en la década de 2030.

"Para entonces, Estados Unidos empezará a desplegar nuevos vectores de armas nucleares y nuevas ojivas. [...] Sería muy importante poder observar todo esto mediante inspecciones y no solo con los llamados medios técnicos nacionales, mientras que ciertas limitaciones también podrían permitir a Rusia redirigir recursos hacia el fortalecimiento de sus fuerzas convencionales", señaló.

¿Qué quiere China?

Aunque Pekín lamenta formalmente la expiración del tratado, no tiene intención de participar en negociaciones trilaterales.

"Desde el punto de vista de China, la expiración del Nuevo START es realmente lamentable. El tratado es vital para la estabilidad estratégica mundial y existe una preocupación generalizada por el impacto que tendrá su desaparición sobre el sistema internacional de control de armas nucleares y el orden nuclear global", declaró el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian.

"La posición de China sobre unas negociaciones trilaterales de control de armas nucleares entre China, Estados Unidos y Rusia es clara: las fuerzas nucleares de China y Estados Unidos no se encuentran en absoluto al mismo nivel, y no es justo ni razonable pedir a China que participe en negociaciones de desarme nuclear en esta etapa", añadió la Cancillería.

Durante una reunión entre Vladímir Putin y el líder chino, Xi Jinping, Rusia subrayó que respeta esta posición. Riabkov, por su parte, afirmó que la propia idea de unas negociaciones multilaterales entre potencias nucleares choca con la insistencia de Estados Unidos en condicionar su inicio a la participación obligatoria de China.

El viceministro recordó además que Francia y Reino Unido se niegan categóricamente a discutir cualquier limitación de sus arsenales nucleares. Para Rusia, en cambio, una de las cuestiones fundamentales sigue siendo el potencial nuclear conjunto de los países de la OTAN.

"En las circunstancias actuales, no tenemos más remedio que tenerlo en cuenta", subrayó el vicecanciller.

Además, tanto Moscú como Pekín han expresado su preocupación por el proyecto 'Cúpula Dorada', impulsado por Donald Trump.

Según ambos países, la iniciativa pretende construir "un sistema mundial de defensa antimisiles ilimitado, multidimensional, multinivel y global", capaz de interceptar distintos tipos de misiles en todas las fases de vuelo e incluso antes de su lanzamiento.

Moscú y Pekín consideran que estos planes contradicen directamente uno de los principios fundamentales de la estabilidad estratégica: la interdependencia entre las armas estratégicas ofensivas y los sistemas estratégicos defensivos.