La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, reconoció que su vínculo político y personal con Donald Trump se deterioró mucho más de lo que esperaba cuando el republicano volvió a la Casa Blanca.
En una extensa entrevista con el New York Times, Meloni explicó que pensó que todo sería más sencillo con él en Washington, dado que coincidían en temas como la inmigración y la crítica a la cultura 'woke'. "Es evidente que con Donald Trump creía que las cosas serían más fáciles, dadas nuestras convergencias", dijo. "Las cosas han ido de otra manera".
Del idilio al desencuentro: ¿a dónde llevará la ruptura entre Trump y Meloni?
La jefa de Gobierno reveló que no habla con el mandatario desde hace semanas y que la ruptura se consumó después de varios choques públicos. El "punto de no retorno" llegó cuando el presidente estadounidense atacó en redes al papa León XIV, al que calificó de "débil" en materia de criminalidad y política exterior.
Consideró "inaceptables" esos comentarios y Trump le respondió tachándola a ella misma de "inaceptable". Más tarde, en la cumbre del G7 en Francia, el líder norteamericano difundió la versión de que la italiana le había "suplicado" una foto juntos, algo que ella desmintió con furia. "Italia y yo nunca suplicamos", le reprochó.
Pese al enfriamiento con Trump, Meloni insistió en que su prioridad sigue siendo mantener la unidad de Occidente y que no diseña la estrategia italiana "en función de las relaciones personales". "Sigo pensando que la unidad de Occidente es muy importante", subrayó, y aseguró que su objetivo de fondo es cambiar la imagen de su país en el mundo: "No me gusta la idea de una Italia sumisa, que se ve a sí misma como menor que los demás. La revolución que quiero es una revolución de orgullo".
Preguntada sobre si retomará el contacto con Trump después del verano, se limitó a responder: "Bueno, ya veremos".


