La OTAN se prepara para la posibilidad muy real de que el próximo presidente francés pueda abrir una enorme brecha en la alianza después de que recientes encuestas mostraran que alrededor de la mitad de los votantes en las elecciones del próximo año apoyan a candidatos de línea dura que ponen objeciones al bloque militar, informa Politico.
Así, Marine Le Pen, del partido de derecha Agrupación Nacional, quiere que París abandone el mando integrado del bloque, mientras que Jean-Luc Mélechon, de extrema izquierda, señaló que pretende dejar la Alianza.
Una retirada de Francia de la OTAN —la única potencia nuclear de la Unión Europea— provocaría una conmoción en la alianza, poniendo en duda los despliegues franceses en Rumania y Estonia, limitando el acceso a equipos militares y dificultando la coordinación militar entre los 32 miembros, señalan expertos.
La incertidumbre se produce en el momento en que la administración de Donald Trump comenzó a reducir las fuerzas estadounidenses en Europa. "Con una menor presencia estadounidense, lo que no se desea es que un país europeo importante se distancie de la Alianza, sobre todo en un momento en que el objetivo principal es que los europeos, incluida Francia, por supuesto, asuman una mayor responsabilidad", señaló Jamie Shea, investigador sénior de defensa en el grupo de expertos Friends of Europe y exportavoz de la OTAN.
¿Qué consecuencias tendría?
Mientras, un diplomático de la Alianza señaló al medio, bajo condición de anonimato, que "perder a Francia sería terrible". Otras tres fuentes señalaron que los mayores temores en ese escenario se refieren al futuro del batallón francés de 1.200 efectivos desplegado en Rumania, la cooperación informal de Francia con la OTAN en materia de armas nucleares y sus capacidades especializadas, como satélites e inteligencia.
Por ejemplo, sin París, los planificadores militares de la OTAN perderían el acceso al único portaviones de propulsión nuclear de Europa, una flota anfibia que incluye buques de la clase Mistral, satélites de inteligencia CERES y una armada capaz de desplegar alrededor del 65 % de su flota, una tasa incluso superior a la de EE.UU., indicó el teniente general francés Michel Yakovleff, exjefe adjunto del Estado Mayor en el cuartel general militar de la Alianza.
Asimismo, apuntó que la salida de París de la estructura de mando también tendría "consecuencias presupuestarias", ya que actualmente aporta el 10 % del presupuesto operativo anual, que asciende a 5.300 millones de euros (unos 6.100 millones de dólares). "Eso debilitaría la Alianza porque seguimos siendo la potencia más importante […] después de Estados Unidos", dijo.
Según expertos, el abandono de las estructuras de mando de la OTAN también perjudicaría a Francia. "Tendría un alto coste: político, técnico, operativo y estructural", señaló Yakovleff. Así, en el plano político, podría significar que Alemania se convierta en el principal miembro europeo de la OTAN. "Con la salida de Francia y la retirada de EE.UU. […] Alemania tendría que dar un paso al frente", apuntó el diplomático de la OTAN. "Ya se ha producido un cambio masivo, tanto económico como político, hacia Alemania y Polonia, que ahora son los países que más gastan en términos de PIB", dijo Shea, concluyendo que "esto simplemente aceleraría lo que ya está sucediendo".
- Si esta situación ocurriera, no sería la primera vez que Francia abandona el mando integrado de la OTAN. En 1966, el entonces presidente francés Charles De Gaulle puso fin a la participación de su país en las estructuras militares de la Alianza, alegando la necesidad de una mayor soberanía. Expulsó a unos 26.000 soldados y forzó el traslado de la OTAN a Bélgica. París no revirtió esa decisión hasta el 2009, bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy.



