Arqueólogos rusos descubrieron una cámara funeraria del siglo X cerca de la ciudad de Súzdal, unos 190 kilómetros al noreste de Moscú, que contenía los restos de un hombre, un caballo y un perro, además de armas y equipo de montar, informó recientemente la revista Archaeology News.
La estructura, hecha de madera, mide unos 3,1 por 2,7 metros y alcanza aproximadamente un metro de profundidad. En su interior se halló el esqueleto de un hombre de entre 25 y 35 años colocado con la cabeza orientada al oeste.

Junto a él aparecieron un caballo dispuesto en la misma dirección y restos de un perro. Entre los objetos encontrados figuran un hacha de combate, una punta de lanza, estribos y una fíbula de plata, elementos que, según los especialistas, reflejan el alto estatus social del enterrado.
El hallazgo se produjo durante la campaña arqueológica de este año en el cementerio de Gnezdílovo, donde desde hace siete años trabajan equipos del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia y del Museo Histórico Estatal. Este sitio ha proporcionado ya casi un centenar de enterramientos medievales y se considera una fuente clave para estudiar la historia de Súzdal y su entorno entre los siglos X y XI.

Una sepultura que aporta información
Los investigadores creen que este nuevo entierro de cámara aporta información valiosa sobre los primeros enterramientos de la élite de la Rus, un pueblo de la Europa oriental de la Alta Edad Media. También adelanta al siglo X la evidencia de una élite armada en la zona de Súzdal. Las excavaciones de esta temporada sumaron además otros 15 enterramientos al registro del lugar.
Según Live Science, la costumbre de enterrar a miembros de la nobleza de la Rus en criptas subterráneas de madera con abundantes ajuares funerarios habría sido adoptada desde Escandinavia en esa misma época.

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