La 'inventiva' de cárteles mexicanos para lucrarse más allá de fuentes 'históricas'

El narco está metiendo sus manos en sectores de la economía rural y tejiendo vínculos con otras organizaciones llegando a tener influencia transnacional.

Las organizaciones narcotraficantes de México se están infiltrando en nuevos sectores económicos más allá de sus negocios tradicionales, en muchas ocasiones afectando a personas inocentes que terminan siendo víctimas de sus nuevas actividades.

El tráfico de drogas, la venta de armas y otros delitos históricamente asociados a los cárteles mexicanos están dando paso a un abanico más amplio de negocios, muchas veces relacionados con la economía rural y casi siempre a través de la extorsión de las personas que trabajan en esos sectores.

Además de su infiltración en sofisticados negocios formales, tales como los desarrollos inmobiliarios y turísticos, las redes del narco se extienden también hacia las actividades del sector primario.

Del aguacate a la pesca, pasando por la minería

Entre los ejemplos más conocidos en los últimos años se encuentran las extorsiones y el cobro de cuotas a productores y sembradíos de aguacate, limón y tomate, lo que acaba influyendo en los precios finales que paga el consumidor por esos productos.

Ligado a esas actividades aparece otro negocio del que también se lucra el narco: la tala ilegal, bien sea para utilizar el terreno para la siembra o para sacar beneficios de la venta de la madera.

También en las costas del Pacífico mexicano y sudamericano la pesca se ha visto asediada por grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en este caso vinculado a organizaciones locales, como es el caso de Los Lobos en Ecuador. La asociación recurre a la extorsión a los pescadores para incorporarlos al tráfico marítimo ilegal o a la pesca irregular.

Algo similar ocurre con actividades extractivas, que han visto como el CJNG ha puesto sus ojos en ellas. Es el caso de la minería ilegal de mercurio que se ha reportado en el estado de Querétaro y que se exporta a países como Bolivia, Colombia, Uruguay o Chile, principalmente a grupos armados de la Amazonía.

En la mayoría de los casos mencionados destaca el rol principal del CJNG y su conexión con otras organizaciones delictivas de la región, así como su impacto en las economías rurales y su influencia transnacional.