Israel planea ampliar su Armada para proteger sus rutas comerciales y activos económicos en el mar en medio de la guerra regional, informa Bloomberg. El conflicto ha puesto de manifiesto lo vulnerable que es el país si se interrumpe el tráfico marítimo.
El Estado israelí funciona como una economía insular: el 99 % de las importaciones y exportaciones circula por el Mediterráneo oriental. Más de la mitad de la población vive en ciudades costeras, más de dos tercios de la energía sale de yacimientos de gas marinos y el sector tecnológico depende de cables submarinos.
Drones para cubrir más mar
Irán, Hezbolá y los hutíes de Yemen han apuntado a esa infraestructura. Los hutíes han atacado el tráfico en el mar Rojo y han dificultado el acceso al puerto de Eilat, que se situa en el extremo sur del país, sobre el mar Rojo. Este puerto depende del estrecho de Bab el Mandeb para no quedar aislado del comercio marítimo.
¿Por qué Yemen importa mucho más de lo que parece?
La presión en el mar Rojo ya se notó en 2024. En mayo de ese año, la Armada israelí anunció el despliegue de drones autónomos para proteger activos en alta mar, lo que supone una respuesta más rápida que construir buques nuevos. Bloomberg indica que el país hebreo planea ampliar dicho despliegue este año.
Durante años se asumió que la amenaza para Tel Aviv provenía del este. Esto hizo que la Marina quedara como un brazo pequeño y poco financiado, a la sombra de la Fuerza Aérea, el Ejército y los servicios de inteligencia.