El traslado masivo de recursos militares estadounidenses a Oriente Medio por la guerra con Irán ha generado un creciente descontento entre aliados asiáticos y funcionarios del Pentágono responsables del Indo-Pacífico, informó The Washington Post este miércoles, citando a fuentes familiarizadas con el asunto.
Oficiales estadounidenses del Mando del Pacífico expresaron su frustración por el cambio de prioridad y la merma de medios. Más de 30 buques previstos para Asia fueron desviados, incluido el portaaviones USS George Washington.
"Está claro que están pagando un alto precio, especialmente en el lado de la Armada", indicó un funcionario estadounidense familiarizado con la situación.
Aliados asiáticos y funcionarios del Pentágono temen que el agotamiento de municiones debilite la capacidad de disuasión frente a China y la República Popular Democrática de Corea (RPDC). Taiwán espera "retrasos significativos" en misiles Patriot PAC-3 y califica de "preocupante" el giro de atención. Japón también enfrenta posibles demoras en suministro de misiles Tomahawk. Las existencias de interceptores se han reducido de forma aguda.
"Incluso al comienzo de la guerra contra Irán, probablemente éramos inadecuados para un conflicto con China en el Pacífico occidental", afirmó Mark Cancian, coronel retirado de los Marines y asesor sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) en Washington.
A pesar de esto, un funcionario del Departamento de Defensa estadounidense, citado por el medio en el anonimato, sostuvo que "la Fuerza Conjunta permanece posicionada, lista y capaz" para futuros conflictos en dicha región.


