La diferencia entre el dinero invertido en inteligencia artificial y los ingresos que genera el sector no deja de crecer. Según los cálculos del inversor David Cahn, de Sequoia Capital, la brecha pasó de 200.000 millones de dólares hace tres años a 600.000 millones en 2024, 840.000 millones en 2025 y 1,5 billones de dólares este año. Así lo informó The Wall Street Journal este miércoles.
Pese a ello, el auge de la IA continúa impulsando las ventas de fabricantes de chips como Nvidia, mientras las grandes tecnológicas mantienen elevados sus gastos en centros de datos y desarrollo. Cahn estima que para justificar los 700.000 millones de dólares de ingresos que Nvidia podría alcanzar dentro de dos años, la demanda final de productos y servicios de IA tendría que llegar a unos 2,1 billones de dólares. Empresas como OpenAI y Anthropic ya generan miles de millones en ingresos, pero todavía están muy lejos de cubrir el volumen de inversión.