El Gobierno de EE.UU. adelanta conversaciones con sus pares de Venezuela para adquirir importantes participaciones en el negocio petrolero de ese país suramericano, en el que se ubican las reservas probadas de ese hidrocarburo más grandes del mundo, reporta Axios, que cita a dos funcionarios estadounidenses.
"Decir que este acuerdo es enorme sería quedarse corto: es gigantesco", sostuvo uno de los informantes. El medio estima que, de concretarse el acuerdo, permitiría a Washington duplicar sus reservas actuales de crudo –que se encuentran en su punto más bajo en cuatro décadas– a partir de una fuente estable de ese recurso estratégico.
Además, la Casa Blanca estaría presionando para que el pacto se suscriba a la brevedad, dado que el conflicto en Asia occidental ha comprometido las cadenas de suministro energético en todo el mundo y ha empujado los precios hacia el alza.
De acuerdo con el informe periodístico, a esos fines, altos funcionarios de los departamentos de Estado y de Defensa de EE.UU. visitaron Caracas el mes pasado para reunirse con sus pares venezolanos y afinar los términos. Se suma que en este proceso están jugando un papel relevante el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, así como el secretario de Energía, Chris Wright y que este último estaría sopesando acudir a la capital venezolana tan pronto como la semana que viene.
Pormenores del acuerdo
Axios afirma que si bien aun se están ultimando detalles, las negociaciones contemplan una docena de yacimientos productivos y no la totalidad de las vastas reservas venezolanas, estimadas en unos 300.000 millones de barriles.
En concreto, uno de los funcionarios aseguró que los yacimientos que están sobre la mesa cuentan con 90.000 millones de barriles y estuvieron explotados previamente –siempre con participación mayoritaria del Estado venezolano– por socios a los que Washington estima incómodos, como por ejemplo China.
Según esas fuentes, el Gobierno venezolano se beneficiaría de que compañías, especialmente las asentadas en territorio estadounidense, desarrollarían los yacimientos y permitirían que Venezuela aumente sus ingresos petroleros, fuertemente comprometidos por el régimen de sanciones impuesto por el Tesoro estadounidense a la estatal Petróleos de Venezuela desde hace más de una década. Mientras, EE.UU. obtendría una participación –todavía no revelada– en la propiedad del crudo.
Empero, aunque la nación bolivariana sancionó recientemente una reforma radical de la ley de hidrocarburos que amplía sustancialmente la participación de particulares en el lucrativo negocio, constitucionalmente está establecido que todas las riquezas del subsuelo le pertenecen inalienable e imprescriptiblemente al pueblo venezolano, según consta en el artículo 12 de la carta magna aprobada en 1999 mediante un referéndum popular.
Las expectativas
Se prevé que el acuerdo petrolero con Venezuela constituya un hito para la Administración Trump en lo que corresponde a la puesta en obra del agresivo enfoque de política exterior denominado 'Doctrina Donroe', donde se establece, entre otros asuntos, la necesidad que tiene la Casa Blanca de controlar los recursos naturales de la región para garantizar su propia seguridad energética por los medios que estimare convenientes, aunque ello signifique el uso de la fuerza.
En correspondencia con esa directriz, un segundo funcionario valoró: "El presidente Trump está cerca de asegurar el futuro energético de Estados Unidos para las generaciones venideras, no solo en EE.UU. sino en todo el hemisferio".
Antes de decidirse a atacar militarmente a Venezuela y secuestrar a su presidente, Nicolás Maduro, el político republicano dio muestras explícitas del deseo de Washington de mejorar su posición en la explotación y comercialización del crudo procedente de Venezuela bajo alegaciones varias, incluidas reclamaciones de propiedad improcedentes. Y tras desplazar a Maduro de su posición de jefe de Estado, se ha ufanado en numerosas ocasiones de haber extraído "millones de barriles" que le han servido a su país para sufragar los costos de la guerra contra Irán.
En el seno de la gestión de Trump calibran el efecto potencialmente negativo de esas declaraciones, así como de los eventuales señalamientos que podrían recaer contra la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, relativos a la concesión casi gratuita de los recursos venezolanos a EE.UU., refirió uno de los funcionarios a Axios. Así las cosas, dijo, quienes participan de los intercambios por el lado estadounidense están "haciendo todo lo posible para demostrar cómo esto beneficiará al pueblo de Venezuela, porque así será".