Joao Batista Cunha De Araujo, conocido como el 'Dr. Frankestein', huyó días antes de enfrentar un juicio por más de una docena de cargos relacionados con robo, fraude y ejercicio de la medicina sin titulación, refiere New York Post.
El hombre, de 57 años, llevaba a cabo operaciones de cirugía estética en Miami y fue detenido tras dos denuncias anónimas. El llamado de alerta provocó una operación encubierta: un detective que se hizo pasar por un paciente, solicitó una consulta para realizarse una operación de mentón y recibió un presupuesto para la intervención.
Tras su detención, Araujo entregó su pasaporte en cumplimiento de una orden judicial y pagó 20.500 dólares como fianza para esperar el juicio en libertad, mientras llevaba un monitor de tobillo.
Sin embargo, se cree que manipuló el dispositivo, pues emitió una alerta el pasado 1 de agosto y luego desapareció, tres días antes de la fecha prevista del inicio de su juicio. Las autoridades han dictado una nueva orden de detención en su contra.
¿Dónde está?
Según la prensa, se cree que Araujo se habría marchado a su país natal, Brasil, lo que plantea dudas sobre el método que usó para trasladarse, ya que no tenía su pasaporte. El prófugo apareció el domingo en un podcast con la periodista brasileña Hildegard Angel, en el que presumió de haber huido de EE.UU.
La esposa del acusado, Amanda Soares Felizardo Ungaro, también se encuentra acusada en el mismo caso y se enfrenta a siete cargos penales. Fue deportada a finales del año pasado, tras ser encontrada por agentes de inmigración con una visa vencida.
Araujo no tenía licencia médica para ejercer en el estado de Florida, donde llevaba a cabo sus actividades. De acuerdo a los datos que se conocen del caso, al menos un paciente habría sufrido lesiones debido a una intervención mal realizada.
La víctima relató que había acudido a la consulta para que le pusieran relleno en los labios y mandíbula, y fue inyectada 17 veces de una sola vez.
La intervención le dejó bultos en labios, mandíbula y pómulos. Aunque debía pagar 15.000 dólares por la operación, le redujeron el precio a unos 7.000, pero la afectada tuvo que acudir a un profesional de cirugía plástica colegiado para que le ayudara.
Otra paciente denunció una liposucción desequilibrada en brazos y costados, así como peligrosas inyecciones en los glúteos, ya que le suministraron sustancias que no estaban aprobadas por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.).


