Cuando se cierra Occidente, se abre Oriente: la metamorfosis económica del coloso ruso

Pese al cerco de sanciones y al intento de aislarla de los mercados occidentales, el país euroasiático conserva su peso económico global.

Pese a años de sanciones, restricciones financieras y esfuerzos occidentales por aislarla económicamente, Rusia cerrará 2026 manteniéndose entre las cuatro mayores economías del mundo por paridad de poder adquisitivo (PPA). 

El vice primer ministro ruso, Alexánder Novak, destacó además que, durante este período, la estructura del crecimiento ha cambiado sustancialmente: la economía se ha reorientado cada vez más hacia el mercado interno y hacia nuevos socios fuera de Occidente.

"La economía se ha reorientado hacia el mercado interno"

La paridad de poder adquisitivo (PPA) permite comparar el volumen de bienes y servicios producidos en distintos países teniendo en cuenta las diferencias en los niveles de precios. De este modo, ofrece una imagen más cercana del tamaño real de una economía sin depender exclusivamente de los tipos de cambio de las monedas nacionales.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, el PIB ruso medido por PPA alcanzó en abril de este año los 7,53 billones de dólares, lo que situó al país en el cuarto puesto mundial. De esta manera, Rusia se mantiene como la mayor economía de Europa según este indicador.

China continúa encabezando la clasificación, con un PIB por PPA de 44,3 billones de dólares. Le siguen Estados Unidos, con 32 billones, e India, con 18,9 billones.

El vice primer ministro ruso, Alexánder Novak señaló que, durante los últimos cinco años, la estructura del crecimiento económico ruso ha experimentado cambios significativos.

"En la economía, la proporción de las exportaciones netas se ha reducido casi tres veces y, en esencia, la economía se ha reorientado hacia el mercado interno", afirmó el vice primer ministro.

¿Cómo lo consiguió Rusia?

Rusia lleva unos años manteniéndose en el cuarto puesto mundial pese a que, desde el inicio de la fase activa del conflicto ucraniano, ha sido objeto de decenas de miles de sanciones.

En declaraciones a RT, Stanislav Tkachenko, doctor en Ciencias Económicas y profesor de la Universidad Estatal de San Petersburgo, explicó que la experiencia acumulada durante años bajo restricciones permitió a Moscú adaptarse y conservar sus posiciones.

"La economía rusa se enfrentó por primera vez a la amenaza de sanciones en 2008 y quedó sometida a ellas en 2014. Por lo tanto, durante los ocho años anteriores al inicio de la operación militar especial y a la actual oleada de sanciones de todo tipo, tanto el Gobierno como las empresas privadas adquirieron experiencia para existir y desarrollarse en esas condiciones", explicó.

El experto destacó que, en varios ámbitos, las autoridades rusas también actuaron de manera preventiva: ampliaron los vínculos con instituciones financieras no occidentales, desarrollaron nuevas rutas logísticas, localizaron cadenas de producción estratégicas y crearon reservas de materias primas.

Tkachenko señaló que, en los últimos años, uno de los principales factores financieros ha sido el llamado "impulso presupuestario", basado en un aumento del gasto estatal destinado, entre otras cosas, a impulsar la producción vinculada a la defensa. A ello se sumaron la persistencia de la demanda interna por parte de la industria, una inflación relativamente contenida y la estabilidad del rublo.

El fracaso de la estrategia occidental

Los indicadores de la economía rusa, según el experto, evidencian el fracaso de la estrategia occidental destinada a asfixiar económicamente y aislar a Rusia, lanzada en 2022 bajo la Administración del entonces presidente estadounidense Joe Biden y sus aliados europeos.

"Los promotores de las sanciones se fijaron un objetivo inalcanzable que no tenía en cuenta las particularidades del modelo político y económico de la Rusia moderna".

"Desde el punto de vista político, en Rusia ha crecido y ha alcanzado la edad económicamente activa una generación para la cual el país es su patria y el lugar donde vivirán tanto ellos como las generaciones futuras", sostuvo Tkachenko.

El profesor subrayó que, teniendo en cuenta el tamaño del país y su peso en el comercio mundial, resulta prácticamente imposible aislarla completamente de sus socios extranjeros, con los que tanto las corporaciones estatales como las empresas privadas han construido amplias redes de cooperación.

También destacó que Occidente no logró sumar de forma significativa a los países del Sur Global a su régimen de sanciones. Uno de los ejemplos más claros es la manera en que Moscú consiguió redirigir sus exportaciones energéticas. Las importaciones indias de petróleo ruso alcanzaron en junio un máximo histórico de 2,6 millones de barriles diarios y se espera que se mantengan cerca de ese nivel durante julio.

También merece una mención especial la cooperación entre Moscú y Pekín, que se desarrolla a gran velocidad.

"El comercio bilateral ascendía a 88.000 millones de dólares en 2013, antes de la guerra de sanciones de Occidente, mientras que en 2025 rozó los 245.000 millones".

En el mercado chino, las empresas rusas pueden vender productos que anteriormente destinaban a Europa y, al mismo tiempo, adquirir allí prácticamente cualquier tecnología, incluso mediante canales de importación paralela", concluyó Tkachenko.