Zoyal Ghale, de ocho años, se reencontró el viernes con su madre tras sobrevivir a las inundaciones provocadas el miércoles por el derrumbe de un glaciar en el norte de Nepal, informa la agencia Reuters.
El alud arrasó con comunidades en cuestión de minutos y alcanzó a zonas en el Tíbet chino. El medio contabilizó al menos 580 muertos y unos 2.500 desaparecidos en toda la zona fronteriza. El niño y su hermano estaban en la escuela cuando fueron evacuados de una de las primeras zonas afectadas.
Búsqueda de albergue en albergue
La madre, Matti Maya Tamang, de 28 años, iba de un refugio a otro buscando a sus dos hijos. "Había aceptado que ya no estaban vivos. Solo pude llorar. No podía contenerme", declaró al medio.
El jueves, Tamang obtuvo el número de Sahana Bajracharya, una periodista de la agencia que había encontrado a Ghale, herido en una pierna y en el rostro, en un hospital de otra localidad. "Cuando me dijo dónde estaba Zoyal, no lo podía creer. Ya había perdido la esperanza", confesó la madre.
Tamang también encontró con vida a su hijo menor y señaló: "Después de encontrar al mayor, sentí que mi vida había vuelto a la normalidad". Ghale contó que estaba en la escuela cuando, de repente, todo se puso "tan, tan negro". Fue entonces cuando corrió al bosque con su amigo y se subió a los árboles.
El viernes, la madre llegó al hospital de Katmandú para ver a su hijo. El padre, que trabaja en Japón, está de camino a casa. "Siempre es un niño travieso. No es el primer hueso que se rompe", bromeó Tamang una vez reunida con Ghale.
La Unicef, estimó que hay 17.000 niños afectados y en necesidad de asistencia humanitaria al norte de Katmandú.