La Casa Principesca de Liechtenstein aprobó en secreto una reforma que amplía las atribuciones del príncipe Alois y reduce algunos controles ejercidos por sus familiares, mientras permite que las mujeres hereden el trono en igualdad de condiciones con los hombres, según documentos internos revisados por Financial Times.
El príncipe Alois, jefe de Estado de Liechtenstein desde 2004 y miembro de la Casa Principesca, ya puede vetar leyes, destituir al Gobierno, disolver el Parlamento, nombrar jueces y rechazar leyes aprobadas mediante referéndum. La reforma le concede además mayor margen para decidir quién pertenece a la dinastía y establecer normas sobre apellidos, títulos y escudos dentro de una dinastía gobernante más rica de Europa.
La Casa Principesca rechazó que los cambios supongan una concentración de poder y afirmó, a través de su portavoz Anja Nöstler, que muchos eran técnicos o codificaban prácticas existentes y no "afectaban al equilibrio constitucional entre el príncipe reinante y el pueblo". La reforma fue aprobada por miembros de la dinastía con un 70 % de los votos, sin intervención del Parlamento ni de la población.