Una niña de entre tres y cuatro años, según distintos reportes, identificada con las iniciales N.K., murió en un hospital de Diyarbakır, en el sureste de Turquía, tras contraer la rabia después de haber sido mordida por un gato unos cuatro meses antes.
La menor fue trasladada al hospital el 10 de agosto tras sentirse mal y permanecía ingresada en la unidad de cuidados intensivos.
Ante la sospecha de rabia, los médicos tomaron muestras para analizarlas en un laboratorio de referencia. Las pruebas dieron positivo el 13 de agosto, y las autoridades competentes fueron informadas. La niña falleció posteriormente mientras recibía tratamiento en el hospital.
