A los líderes de la Unión Europea se les empañado el reinicio tras el verano debido al rechazo de Islandia de retomar el diálogo para un eventual ingreso en el bloque comunitario, reporta The Economist.
El resultado del referéndum islandés sobre la reapertura de las negociaciones de adhesión a la UE, celebrado el 29 de agosto, supuso una sorpresa desagradable para Bruselas. Para un club acostumbrado a hablar de ampliaciones y calendarios de adhesión, el gesto resultó incómodo, ya que en esta ocasión no se trata de que un país pidiera entrar, sino de uno que respondió 'no, gracias', publica el medio.
Según The Economist, Bruselas le restará la importancia al desaire debido a que Islandia es un país con una población reducida y ya participa en marcos europeos como el Espacio Económico Europeo y el área Schengen.
Sin embargo, "esto será un escaso consuelo para una Unión que se ha enorgullecido de su atractivo para los países de fuera", pues el rechazo de Islandia es un recordatorio de que los potenciales miembros más ricos y estables, como Suiza y Noruega, no tienen prisa por unirse al bloque.
"En Bruselas es un motivo de orgullo que, mientras Trump amenaza a sus vecinos con invasiones, la UE tenga tal atractivo que los países vecinos se peleen por entrar. Alguien se olvidó de decírselo a los islandeses", concluye The Economist.


