EE.UU. ha puesto sus ojos y recursos en un yacimiento de tierras raras ubicado en el corazón de Brasil con doble propósito: acabar con el monopolio de producción de esos minerales estratégicos de China y mantener su costoso arsenal militar con proyección al futuro.
El pasado 24 de agosto, el Departamento de Guerra de EE.UU. anunció en un comunicado una inversión de 750 millones de dólares "para respaldar un acuerdo de compra de carbonatos de tierras raras mixtas (MREC, por sus siglas en inglés) producidos en el Proyecto Pela Ema de Serra Verde, en el centro de Brasil".
Pela Ema es un importante yacimiento de tierras raras —con una capacidad anual de producción de entre unas 5.000 a 6.400 toneladas anuales de tierras raras—, ubicado en el municipio de Minaçu, en el estado brasileño de Goiás, Brasil. Al frente de él está la empresa minera Grupo Serra Verde.
Las razones de EE.UU.
En el escrito, se afirma que esta adquisición busca conseguir "una cadena de suministro segura para los elementos de tierras raras fundamentales para la defensa nacional y la seguridad económica".
Estos 750 millones de dólares, dice el texto, "forman parte de una estructura de inversión total más amplia, de 1.550 millones de dólares", que incluye "un compromiso de compra de 300 millones de dólares de la Agencia de Logística de Defensa (DLA, por sus siglas en inglés) y un compromiso de 500 millones de dólares provenientes de una gran institución bancaria".
Sobre esta adquisición, el subsecretario de Guerra para la Política de la Base Industrial, Mike Cadenazzi, expresó que la disputa contra China, para destronarla del primer lugar como productor de tierras raras, guía este desembolso. "Al asociarnos con Serra Verde damos un paso decisivo para romper el casi monopolio de nuestros adversarios sobre los elementos de tierras raras". Del mismo modo, se pone en acento en su uso bélico.

"Este esfuerzo de colaboración garantiza que nuestra base industrial de defensa tenga acceso garantizado a largo plazo a los materiales críticos necesarios para fabricar sistemas de armas de última generación y mantener nuestra ventaja tecnológica".
Tierras raras para la guerra
Y es que, según la Agencia Pública, con estos elementos de tierras raras EE.UU. fabrica aviones de combate F-35, drones y misiles Tomahawk, que han sido disparados por centenas contra Irán.
Del mismo modo, de acuerdo con el Departamento de Guerra, son necesarias para afinar la maquinaria de guerra a través de submarinos nucleares, satélites, buques de guerra y drones. Para Washington, esos materiales son el "pilar fundamental de una economía industrial moderna".
Previamente, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE.UU. otorgó a Serra Verde un préstamo de 565 millones de dólares para "optimizar y ampliar el proyecto Pela Ema", según el Departamento de Guerra.
La oposición de Lula
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo días atrás que "hay muchos extranjeros" comprando minerales críticos sin que que el país suramericano haya establecido una regulación soberana sobre sus recursos naturales, recoge G1.
Frente al Senado, el mandatario se refirió a la necesidad de regular y definir esa actividad extractiva. "Esta riqueza mineral no me pertenece a mí (…) no le pertenece a nadie individualmente ni a ningún empresario, y mucho menos a otro país. Es una riqueza de Brasil".
El también candidato oficialista por la reelección aseveró que debido a que las tierras raras son del país suramericano, se debe garantizar que "se transformen en algo que haga soñar al pueblo brasileño" y que contribuya al futuro de esa nación.

Una negociación en camino
En abril pasado, la empresa estadounidense USA Rare Earth (USAR) anunció que llegó a un "acuerdo definitivo" para adquirir 100 % del Grupo Serra Verde.
Desde 2024, Serra Verde extrae elementos de tierras raras de un yacimiento de arcilla iónica, una formación geológica donde los elementos de tierras raras están adheridos a la superficie a través de enlaces iónicos.
Según se explica en un comunicado, la transacción se hizo por 300 millones de dólares en efectivo y 126,849 millones de acciones ordinarias de USAR de nueva emisión.
En ese escrito se afirma que se esperaba que el cierre de esta adquisición se concretara en el tercer trimestre de este año.
Esos 565 millones de dólares fueron financiados por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos, que tiene una alianza estratégica con USAR.
Asimismo, Serra Verde firmó un acuerdo de compra a 15 años "con una garantía del 100 % para suministrar a una sociedad instrumental financiada por diversas agencias del Gobierno de EE.UU., así como por fuentes de capital privado, los cuatro elementos de tierras raras magnéticas necesarios para fabricar un imán permanente de neodimio-hierro-boro (NdFeB) [que es el campo magnético de tierra raras más potente y más utilizado en el mundo]".
Para EE.UU. es resulta estratégico que Serra Verde, que está fuera de Asia, se convierta en "el único producto a gran escala" de elementos de tierras raras pesadas (HREE, por sus siglas en inglés), que son los más escasos y más costosos en el mercado.
"Se espera que la producción de Serra Verde represente más de 50 % del suministro total de HREE fuera de China para 2027, con un importante potencial de crecimiento con la expansión de la Fase 2", dice el comunicado.
Con esta alianza, EE.UU también apunta a crear "la plataforma líder mundial de tierras raras", lo que pone al país norteamericano un paso adelante en medio de la competencia con el país asiático por la producción de tierras raras.
Brasil, según los expertos, posee la segunda mayor reserva mundial de tierras raras.


