Los vasos de papel de un solo uso pueden liberar millones de partículas de microplástico y nanoplástico al entrar en contacto con bebidas calientes, según un reciente estudio de la Universidad de Queensland (Australia).
La investigación, publicada en la revista ACS Food Science & Technology, analizó vasos recubiertos con polietileno de origen fósil y otros con ácido poliláctico, un material considerado una alternativa biodegradable. Aunque ambos tipos desprendieron plástico, los vasos con ácido poliláctico liberaron una masa total de partículas unas 12 veces mayor.

Liberando millones de partículas plásticas
Los científicos detectaron alrededor de 4,3 millones de nanopartículas por mililitro en los vasos con ácido poliláctico, frente a 2,7 millones en los recubiertos con polietileno. Estas partículas son unas 1.000 veces más finas que un cabello humano.
El investigador Elvis Okoffo explicó que, aunque un vaso esté hecho principalmente de papel, eso no significa que esté libre de plástico, ya que muchos de estos envases incluyen una fina capa interna para resistir el agua y proporcionar soporte estructural.
Pese a esto, Okoffo aclaró que los resultados no implican necesariamente que haya que dejar de usar estos vasos ni que los materiales biodegradables sean, por definición, inseguros. Sin embargo, el estudio se suma a la creciente evidencia de que este tipo de productos puede ser una fuente importante de exposición humana a micro y nanoplásticos.
"El impacto de las partículas de plástico en la salud humana no está claro, y sabemos que los químicos del plástico no están pensados para ser consumidos", señaló el investigador. Por ello, pidió evaluar no solo la sostenibilidad de estos materiales, sino también la cantidad de partículas que liberan en el uso diario, y propuso impulsar pruebas, etiquetado y el desarrollo de envases que desprendan menos plástico.
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