Miles de personas salieron este miércoles a las calles de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, entre otras ciudades de España, para manifestarse en apoyo a Ceuta, que se enfrenta a una grave crisis migratoria, y contra la falta de medidas por parte del Gobierno español.
En la capital se produjeron tensiones entre la multitud y las fuerzas del orden. En particular, frente al Congreso de los Diputados, la Policía Nacional disparó agua como advertencia. Los manifestantes, a su vez, lanzaron sillas y botellas, a lo que los agentes respondieron con gas lacrimógeno y balas de goma, informan medios locales.
Por su parte, la Delegación del Gobierno en Madrid comunicó que cuatro personas, entre ellas dos menores de edad, fueron detenidas por desórdenes y atentados contra la autoridad. Al mismo tiempo, cuatro policías nacionales resultaron heridos.
Una crisis aún sin resolver
La crisis migratoria estalló a finales de julio, cuando más de 70.000 migrantes irregulares cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta en apenas tres días. La ciudad autónoma, situada en el norte de África y con unos 84.000 habitantes, quedó desbordada ante la magnitud de las llegadas.
Aunque las autoridades españolas y de la Unión Europea afirmaron que casi todos los migrantes que entraron irregularmente en Ceuta regresaron a Marruecos pocos días después, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que alrededor de 5.000 permanecen todavía en la ciudad. El Gobierno prevé trasladar en las próximas semanas a unos 1.200 menores no acompañados a centros de acogida en la península, mientras que casi todos los demás migrantes podrían ser deportados.
El lunes, Sánchez vinculó la llegada masiva de migrantes con redes de tráfico de personas y con campañas de desinformación en línea, entre ellas algunas que atribuyó a Israel. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, rechazó las acusaciones y acusó al jefe del ejecutivo español de "mentir descaradamente".