En una contundente declaración, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que cualquier agresión armada por parte de Irán contra el Estado hebreo eliminaría todos los límites defensivos y ofensivos de Tel Aviv.
Según sus palabras, una acción bélica de Teherán "liberaría a Israel de cualquier restricción existente para atacar a Irán", abriendo la puerta a una ofensiva total contra "toda la infraestructura nacional, militar y civil iraní, incluyendo sus instalaciones energéticas", con el objetivo explícito de enviar a Irán "profundamente a la Edad de Piedra".
El funcionario manifestó que el liderazgo iraní comprende las razones por las cuales ha evitado atacar directamente a Israel. No obstante, alertó sobre señales que sugieren que la grave presión económica que asfixia a Teherán y el temor a una insurrección interna podrían empujar a sus autoridades a tomar medidas desesperadas.
Ante este escenario de confrontación inminente, el ministro enfatizó que Tel Aviv se encuentra plenamente preparado para responder tanto en el frente defensivo como en el ofensivo ante cualquier eventualidad. Asimismo, concluyó asegurando que las Fuerzas de Defensa de Israel están completamente compuestas y listas.