La recaudación de fondos para los padres de Lindsay Clancy —la exenfermera de 36 años acusada del estrangulamiento de sus tres hijos en 2023 en el estado de Massachusetts, EE.UU.— superó los 1,1 millones de dólares.
La página web correspondiente en el sitio GoFundMe fue titulada 'The Musgrove Family Fund' ('Fondo de la familia Musgrove') y la meta de recaudación se elevó a tres millones de dólares, mientras que las donaciones no paran de aumentar.
Este viernes, cuando fue declarada la nulidad del juicio debido a que el jurado no logró llegar a una decisión unánime, la organizadora de recaudación, Brandee Mulligan, escribió: "He decidido aumentar la meta de recaudación, ya que este proceso se ha prolongado y, por tanto, también se ha extendido el tiempo que Paula y Mike permanecerán lejos de casa, asumiendo los gastos que implica estar junto a su hija todos los días".
Un juez del estado de Massachusetts declaró este viernes la nulidad del juicio contra Lindsay Clancy. La resolución se tomó en el séptimo día de deliberaciones, luego de que el jurado —compuesto por nueve mujeres y tres hombres— comunicara formalmente al juez William Sullivan su incapacidad para alcanzar un veredicto unánime sobre los tres cargos de asesinato en primer grado.
Caso de gran repercusión
La defensa busca que el jurado declare a Clancy no culpable, alegando que sufría una psicosis posparto severa, agravada por potentes fármacos psiquiátricos, mientras que la Fiscalía sostiene que planificó cuidadosamente los asesinatos, lo que descartaría un brote psicótico.
Los psiquiatras que la trataron han testificado que ella nunca les habló de alucinaciones auditivas, punto que los fiscales subrayan para cuestionar la versión de la acusada. Otros testigos de la defensa han sugerido que Clancy habría ocultado la gravedad de sus síntomas por miedo a perder la custodia. Su exsuegra, Susan Clancy, la describió como "muy cariñosa" y "maravillosa madre", pero reconoció que llevaba meses "suplicando ayuda" por problemas de salud mental.
Clancy está acusada de asesinar a Cora, de 5 años; Dawson, de 3, y Callan, de 8 meses, en enero de 2023. Tras intentar suicidarse arrojándose por una ventana, quedó parapléjica y hoy sigue el juicio en silla de ruedas.