Catar mantiene negociaciones para comprar gas natural licuado (GNL) de proveedores estadounidenses bajo acuerdos a largo plazo, en su afán de reanudar suministros a sus propios clientes, paralizados por el conflicto iraní, informa Bloomberg citando a fuentes familiarizadas con el asunto.
La compañía estatal QatarEnergy está interesada en suministros de proyectos de exportación tanto existentes y como aquellos en construcción, dijeron las fuentes de la agencia.
Antes de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán en febrero pasado, Catar solía suministrar alrededor de una quinta parte del GNL mundial, pero sus envíos prácticamente se detuvieron debido al riesgo de mover buques cisterna a través del estrecho de Ormuz, controlado por la República Islámica, y al daño que sufrieron algunas de las capacidades cataríes en el curso de la guerra en la región.
Así, la planta exportadora de GNL de Ras Laffan, para la cual Catar tenía previsto casi duplicar la producción para 2030, fue perjudicada en las primeras semanas del conflicto. Reparar la mayor planta de este tipo del mundo tomaría al menos tres años.
Catar y es uno de los propietarios de la planta Golden Pass LNG en Texas, que comenzó exportaciones en abril y ha estado aumentando la producción. El productor del golfo Pérsico también ha incrementado constantemente sus capacidades para transportar combustible desde EE.UU. con QatarEnergy Trading, su unidad enfocada en operaciones de corto plazo.
Situación en el estrecho
- El estrecho de Ormuz permanece bloqueado por la acción simultánea y enfrentada de Irán y Estados Unidos. Teherán ha declarado la vía "completamente cerrada" y ha anunciado una "zona prohibida" con sanciones para cualquier barco que intente cruzar, mientras Washington ha impuesto un contrabloqueo naval que restringe todo buque con destino u origen en puertos iraníes.
- Como consecuencia de este bloqueo mutuo, el tráfico marítimo se ha reducido más de un 95 % y los mercados internacionales han perdido 10,1 millones de barriles diarios de petróleo, una cifra que casi duplica la registrada durante la Revolución iraní y sitúa a esta crisis como la segunda mayor interrupción de suministro de la historia.
- La importancia de esta situación radica en que el estrecho es la vía de tránsito de aproximadamente el 20 % del petróleo mundial y del GNL, por lo que su cierre prolongado podría desencadenar un aumento sostenido de los precios energéticos y afectar la estabilidad económica global.


