El róver Curiosity de la NASA halló recientemente varias fosas anchas y poco profundas que no se parecen a nada de lo observado en sus 14 años de exploración en Marte.
De por sí, las fosas en la roca marciana no son extrañas: suelen formarse cuando un grano duro o una piedrecilla se desprende y deja un hueco. Las encontradas ahora son distintas: más anchas, más planas y sin restos a la vista de lo que pudo haber estado en su interior.
Una de ellas, fotografiada el 19 de agosto de 2026 —el sol 4.989 de la misión— con el Mars Hand Lens Imager (MAHLI), la cámara del brazo robótico, mide cerca de un centímetro.
Michelle Minitti, investigadora adjunta de MAHLI, y su equipo las examinaron de cerca con esa cámara y con Mastcam, en el mástil del rover. Tomaron imágenes superpuestas para reconstruir su forma en tres dimensiones. Las ven como un nuevo rompecabezas sobre cómo se ha desgastado esta capa de rocas del monte Sharp, la montaña que el vehículo de la agencia espacial recorre en Marte.
Además, la exploración del róver en dicho periodo no dejó de deparar rarezas. El Curiosity examinó capas que cambian de aspecto en apenas unos centímetros, tramos grises más duros que la roca circundante y las lomas marcianas Cordillera, Tolhuaca y Potosí, más al sur de Valle Grande. El plan de observación se cumplió pese a perder un día de trabajo por un fallo en la recepción de datos.