"Alianza estratégica con EE.UU.": Jefe de Defensa argentino habla ante tensiones por las Malvinas

El titular de Defensa insistió en que el reclamo de soberanía sobre las islas es "inclaudicable" y recordó a los 649 argentinos caídos en el conflicto armado de 1982.

El ministro de Defensa de Argentina, Carlos Presti, se refirió este domingo a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió de un "desastre" entre el Reino Unido y Argentina en la disputa por las islas Malvinas, al tiempo que dejó abierta la posibilidad de intervenir como mediador para resolver la situación.

"Tenemos esta alianza estratégica con Estados Unidos en materia de Defensa que nos permite equiparnos y posicionarnos a nivel hemisférico", afirmó Presti respecto a la relación de su país con Washington. "No es en contra de nadie, sino a favor de buscar una solución pacífica", añadió acerca de los dichos de Trump.

El titular de Defensa insistió en que el reclamo de soberanía sobre las islas es "inclaudicable" y recordó a los 649 argentinos caídos en el conflicto armado de 1982. Presti reconoció que el tema cala hondo en el sentimiento patriótico, pero precisó que las relaciones internacionales se canalizan por otras vías. "Todos los argentinos sabemos que es una causa nacional y sabemos que la única manera de recuperar la soberanía sobre las islas es de manera pacífica y diplomática", recalcó.

Además, valoró la preeminencia estratégica de Estados Unidos en tanto aliado y el interés de Argentina en consolidarse como referente en la región. También destacó que es "la primera vez en 40 años" que hay una inversión importante en Defensa.

El Gobierno del presidente argentino, Javier Milei, tomó las palabras de Trump como un gesto relevante y evalúa si Washington puede contribuir a una salida diplomática. Oficiales argentinos sostienen que el acercamiento con Estados Unidos no es casual. El reclamo por el archipiélago permanece anclado en resoluciones de la ONU, y una próxima intervención en su Asamblea General servirá para medir si el discurso de Washington en torno al conflicto realmente puede traducirse en hechos.