Líderes de la Unión Europea exigieron este lunes una respuesta colectiva en torno al Ártico, mientras la OTAN amplía sus operaciones militares en el área ante una supuesta amenaza rusa.
El Ártico, en el punto de mira: ¿por qué son tan atractivas las regiones polares?
"La seguridad en el Ártico debe lograrse de forma colectiva […] Observamos con seria preocupación la amenaza significativa y a largo plazo que Rusia representa para la seguridad euroatlántica […] Instamos a la UE a asumir un papel más estratégico y proactivo en el Ártico europeo y a comprometerse a reforzar la participación de la Unión en la región", reza una declaración firmada por Finlandia, Dinamarca, Estonia, Francia, Grecia, Alemania, Letonia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Rumanía y Suecia durante el primer día de la primera cumbre europea dedicada al Ártico, que se celebra este 13 y 14 de septiembre en la ciudad finesa de Rovaniemi.
De los 12 signatarios, solo Dinamarca, Finlandia y Suecia son Estados árticos. Los cinco Estados árticos que no pertenecen a la UE son Rusia, Estados Unidos, Canadá, Noruega e Islandia.
Consecuencias potencialmente catastróficas
Por su parte, desde Moscú han señalado que los miembros de la OTAN y otros países occidentales buscan convertir el Ártico en "un nuevo frente de confrontación" para contener el desarrollo de Rusia y sus aliados.
"En las inmediaciones de nuestras fronteras septentrionales se realizan intensos preparativos militares. Se organizan maniobras a gran escala, de orientación agresiva, con la participación de países extrarregionales, y aparecen nuevos elementos de la estructura de mando y Estado Mayor de la OTAN", denunció a finales de agosto el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.
Según Lavrov, esta actividad militar en el Extremo Norte "crea amenazas directas para la seguridad rusa" y "aumenta los riesgos de incidentes que podrían provocar una confrontación armada con consecuencias potencialmente catastróficas".


