Un nuevo estudio ha revelado que las entrevistas de trabajo evaluadas por inteligencia artificial (IA) pueden llevar a los candidatos a exagerar más sus cualificaciones cuando saben que serán analizados por un sistema automatizado, mientras que ese tipo de herramientas no siempre logra detectar cuándo las respuestas están adornadas o distorsionadas, comunica la Universidad de Georgia (EE.UU.).
La investigación, publicada en la revista Information Systems Research, se centró en las entrevistas de video de una sola vía, en las que el postulante graba respuestas a preguntas básicas sin interactuar en tiempo real con otra persona. Para ello, el equipo trabajó con cientos de solicitantes de empleo en línea y analizó tanto sus respuestas como las grabaciones de las entrevistas.
Comportamientos observados
Los autores del estudio observaron un aumento notable en las exageraciones autodeclaradas cuando los participantes sabían que sus videos serían evaluados por IA y no por un entrevistador humano. Un análisis de las grabaciones y de las respuestas confirmó ese patrón. Según el autor principal, Akshat Lakhiwal, el problema no se limita al uso de la tecnología en sí, sino también a la incertidumbre que genera entre quienes compiten por una vacante.
A su juicio, muchos candidatos terminaban intentando adivinar qué buscaba el sistema, lo que los llevaba a sobreactuar o adornar sus respuestas. "Hubo mucho embellecimiento", destacó Lakhiwal. "[Los solicitantes] parecían estar tirando la casa por la ventana para tratar de darle al 'evaluador' lo que estaba buscando", agregó.
Paralelamente, el equipo también encontró diferencias claras entre la evaluación automática y la humana. El sistema de IA utilizado en el estudio no penalizaba a quienes estiraban la verdad y, en algunos casos, les dio puntuaciones similares a las de candidatos más sinceros. Los evaluadores humanos, en cambio, parecieron detectar mejor esas conductas y tendieron a valorar las respuestas más auténticas.
Como posible solución, los investigadores probaron explicar a los candidatos qué señales y criterios utilizaría la IA para evaluarlos. Según los resultados, quienes recibieron esa información mostraron y reportaron un nivel de autenticidad similar al de los participantes que creían estar siendo evaluados por una persona. "Decirles a los solicitantes más sobre el proceso les permite ser más auténticos", concluyó Lakhiwal.
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