Comer menos proteínas podría activar una respuesta fisiológica coordinada en todo el organismo que se asocia con un envejecimiento más saludable y con una mayor longevidad, según una reciente investigación del Centro de Investigación Biomédica Pennington (EE.UU.).
El estudio, publicado en la revista Cell Metabolism, sugiere que los cambios en el metabolismo, el control de la glucosa, el gasto energético, el crecimiento e incluso las preferencias alimentarias forman parte de una misma respuesta biológica que se activa cuando el cuerpo detecta una escasez de proteínas.
Los investigadores apuntan que no se trata de mecanismos aislados, sino de una adaptación general del organismo. Tras años de trabajo, el equipo determinó que el cerebro coordina esa respuesta y que, en los modelos experimentales utilizados, esos ajustes terminan favoreciendo una vida más larga.
Una hormona clave en el proceso
En el laboratorio de neuroseñalización del centro, los científicos identificaron a la hormona FGF21 como una pieza clave de este proceso. Según explican, esta hormona actúa en el cerebro para organizar la reacción del organismo ante la falta de proteínas y resulta necesaria para los efectos observados sobre la longevidad, el metabolismo y las preferencias alimentarias.
También señalaron que mecanismos similares aparecen en otras especies, como ocurre en las moscas de la fruta, donde intervienen señales procedentes del intestino. Este enfoque abre la puerta a medir si esa respuesta coordinada se está activando correctamente —por ejemplo, mediante cambios en la FGF21 o en el apetito por alimentos proteicos— y, en el futuro, a desarrollar intervenciones dietéticas más personalizadas.
Para los autores del estudio, entender la restricción de proteínas como un estado fisiológico integrado permite estudiar mejor cómo interactúan la detección celular de nutrientes, las señales hormonales, los circuitos neuronales y la respuesta de los tejidos.
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