El canal de Panamá, la arteria por la que pasa alrededor de un 5 % del comercio marítimo mundial, prepara un nuevo recorte al tránsito de buques que podría ahondar la crisis en el sector logístico.
La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) anunció el lunes que prevé restringir el paso a un promedio de 29,5 tránsitos diarios durante el próximo año fiscal, que arranca en octubre. Se trata de la segunda reducción del año tras la que entró en vigor desde el 4 de septiembre, cuando el número máximo de embarcaciones bajó de 36 a 32 al día.
La causa es la misma que ha perseguido a la vía interoceánica en los últimos años: la falta de lluvias. El canal depende del agua dulce almacenada en los lagos artificiales de Gatún y Alhajuela para operar sus esclusas, y ese nivel ha caído por un fenómeno de El Niño que se perfila como el más intenso jamás registrado, al punto de que se ha declarado la emergencia en el país.
El impacto de la medida aún está por verse. Según la prensa local, con la reducción prevista, habrá unos 621 tránsitos menos el próximo año, con respecto al mismo período de este año. Mientras tanto, agencias estiman que la cifra podría superar los 700 buques, lo que golpeará el volumen físico del comercio que transita por esa vía.
Por esta vía —cuyos principales usuarios son EE.UU. y China— pasa una porción decisiva del comercio mundial. El anuncio llega, además, en un momento en que Panamá todavía resuelve el futuro de los puertos de Balboa y Cristóbal, tras la rescisión del contrato con Panama Ports Company, y evalúa nuevas concesiones portuarias.
Espino de Marotta enmarcó esos proyectos —junto con el embalse en construcción sobre el Río Indio, que prevé sus primeros reasentamientos en 2027— como la apuesta panameña para que el comercio internacional no tenga que empezar a pensar en rutas alternas, frente a un clima cada vez más afectado por el impacto de la crisis climática y los conflictos internacionales.