El juez Alexandre de Moraes se salvó momentáneamente de ser investigado por presunta corrupción debido a que un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil tiene hasta 90 días, un plazo que va más allá de las elecciones generales del próximo 4 de octubre, para examinar su caso.
La víspera, el máximo tribunal brasileño —en medio de acaloradas discusiones entre los magistrados— suspendió la sesión donde se sometería a votación la posibilidad de iniciar una investigación contra De Moraes. El motivo son los presuntos vínculos del magistrado con el banquero Daniel Vorcaro, detenido en una causa por fraude denominada 'Caso Master'.
En este caso, que ha removido los cimientos el Poder Judicial en el país suramericano, existen señalamientos del supuesto uso de la Justicia como arma política. El proceso coincide con una explosiva campaña electoral donde el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se enfrenta a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, cuyo juicio fue impulsado por De Moraes.
La decisión de establecer un compás de espera se tomó porque durante una tensa sesión, caracterizada por insultos y señalamientos, el magistrado Flávio Dino pidió al STF más tiempo para analizar los expedientes y emitir su voto a favor o en contra de abrir la investigación que salpica a De Moraes, según Poder 360.
La tensa sesión
La sesión en el máximo tribunal pasó por momentos de gran fricción, en medio de reproches mutuos y señalamientos de los magistrados, que llegaron a perder el control e intercambiar insultos.
Una de las disputas ocurrió cuando el fiscal general, Paulo Gonet, aseveró que nunca había tenido "una relación cercana" con Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master, acusado del mayor fraude financiero en la historia del país. Según su testimonio, ambos solo coincidieron una vez en un evento público.
El togado Gilmar Mendes interrumpió la intervención de su colega Andre Mendonça para defender de Gonet. A partir de allí, hubo un violento intercambio de comentarios sarcásticos que fue cortado por Dino.
Mendonça es señalado de impulsar la investigación en contra de De Moraes, a pocas semanas de los comicios generales, por supuestas motivaciones político-electorales, que buscarían beneficiar al bolsonarismo.
De hecho, De Moraes señaló a Mendonça de ordenar a la Policía Federal que lo investigara de forma irregular —lo que fue negado por su par— y de "estar al servicio de un grupo político que quería dar un golpe de Estado".
La interrupción de Dino
Mientras los togados discutían, Dino hizo la petición que establece el compás de hasta 90 días para saber si se abre o no el proceso en contra de De Moraes. "Solicito una revisión. Debo interrumpir esta situación porque tenemos una cuestión de orden; no estamos en condiciones de deliberar. El ambiente solo va a empeorar", expresó.
El magistrado también lanzó dardos contra el presidente del STF, por no suspender el debate, a pesar de los ataques entre sus colegas. "Informo a su excelencia que usted está llevando al Tribunal Supremo a permanecer, de esta manera, en una situación de degradación desde el punto de vista técnico y ético durante meses", reprochó.
Al finalizar la sesión, cuatro magistrados votaron a favor de unir los casos que involucran a de Moraes y a Mendonça; mientras que tres se manifestaron en contra porque consideran que no existen conexiones directas entre ambos, según EFE.
Sobre este escándalo, que podría tener repercusiones en los resultados electorales, el mandatario brasileño ratificó su postura y aseveró que que "quien haya hecho algo debe ser castigado, debe ser juzgado". "Hemos llegado a un momento decisivo para este país. No hay nadie —nadie, absolutamente nadie— que pueda eludir el juicio cuando existen sospechas o acusaciones en su contra", agregó.
Del mismo modo, Lula sostuvo que, de resultar reelecto, defenderá "una reforma profunda en el Poder Judicial". "Es tiempo de reglas que fortalezcan la transparencia y la confianza de la sociedad y de que se investigue todo con rigor. Nadie puede estar por encima de la ley", insistió.