Las autoridades españolas han trasladado este viernes a unas 1.700 personas migrantes desde los asentamientos improvisados de las playas de Benítez y El Trampolín hasta un nuevo centro temporal instalado en el puerto de Ceuta, enclave español situado en el norte de África. El dispositivo, que comenzó a primera hora de la mañana, completó en unas cinco horas todas las plazas disponibles, informa EFE.
La operación estuvo marcada inicialmente por momentos de tensión y carreras de personas que temían quedarse sin alojamiento. Unos 240 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil participaron en el dispositivo y tuvieron que contener a grupos que trataron de superar el cordón de seguridad. Una vez organizado el acceso al recinto, el traslado concluyó sin incidentes graves.
La capacidad, sin embargo, quedó muy por debajo de las necesidades. Más de 2.000 personas regresaron a las playas después de no conseguir plaza y las autoridades locales suspendieron la limpieza prevista de los asentamientos. El Gobierno calcula que todavía permanecen en Ceuta entre 9.000 y 10.000 migrantes: alrededor de 6.000 están alojados en distintos dispositivos temporales y entre 3.000 y 4.000 continúan en calles, montes y playas.
La apertura del campamento portuario se produjo después de que la Audiencia Nacional rechazara una petición del Sindicato Unificado de Policía para paralizarlo por motivos de seguridad. Las instalaciones ocupan parte del Muelle de Poniente y permiten alojar, identificar y abrir los correspondientes expedientes administrativos a quienes acceden al recinto. El Ejecutivo sostiene que la mayoría serán sometidos a procedimientos de retorno conforme a la legislación vigente.
Un problema enquistado en una crisis grave
El problema de alojamiento está lejos de resolverse. El Ejecutivo ha anunciado que habilitará nuevos espacios, aunque todavía no ha detallado todas las ubicaciones, mientras continúa la identificación de las personas que permanecen en la ciudad. A ello se suma la situación de los menores que llegaron solos: según EFE, alrededor de un millar continuaban todavía en la calle mes y medio después del inicio de la crisis.
La actual crisis comenzó los días 30 y 31 de julio, cuando más de 70.000 personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta por tierra y por mar, en una entrada sin precedentes recientes en la frontera española. El Gobierno reforzó entonces la zona con policías, guardias civiles y militares y asegura que más del 90% de los recién llegados regresó a Marruecos durante los primeros días.
Sin embargo, miles permanecieron en Ceuta y la falta de plazas provocó la aparición de campamentos improvisados en playas y otros espacios públicos. Desde entonces, el Ejecutivo ha ampliado progresivamente los centros de acogida y trata de identificar a quienes continúan en la ciudad para determinar su situación y, cuando corresponda legalmente, tramitar su retorno.