Cómo el avance hutí puede cambiar el curso de la guerra con Irán

Los logros del grupo yemení benefician más a Teherán que a Washington, consideran los expertos.
Resumen generado por IA
  • Los recientes avances militares hutíes, con el control de la isla de Perim y la ciudad portuaria de Moka, les otorgan una capacidad mucho mayor para influir sobre el tráfico marítimo en Bab el-Mandeb.
  • Por esa ruta circula hasta el 15 % del comercio mundial y alrededor del 30 % del tráfico global de contenedores, y las alternativas como el canal de Suez o el oleoducto SUMED tienen menor capacidad.
  • Según el politólogo Paul R. Pillar, el aumento del precio del petróleo inclinaría el equilibrio entre Estados Unidos e Irán a favor de Teherán, al elevar la gasolina, la inflación y el descontento de los votantes estadounidenses.
  • Pillar advierte que la etiqueta de "proxy iraní" es equivocada, ya que los hutíes han actuado en contra de los consejos de Irán y fabrican sus propias armas, por lo que Washington y Riad probablemente tendrán que negociar directamente con el grupo.

Los recientes éxitos militares de los hutíes pueden tener consecuencias que trasciendan el conflicto yemení y afecten al equilibrio regional. Según diversos expertos, el fortalecimiento de su posición estratégica podría modificar la dinámica del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán en beneficio de Teherán, al aumentar la presión sobre Washington a través de la seguridad de las rutas marítimas y los mercados energéticos.

Al mismo tiempo, el avance de los hutíes presenta efectos potencialmente contradictorios. Su creciente capacidad para influir sobre el tráfico en el mar Rojo puede favorecer la búsqueda de acuerdos y actuar como factor estabilizador, pero también elevar el riesgo de interrupciones del suministro energético, mayores tensiones militares y una nueva escalada regional.

Control sobre el mercado del petróleo

Durante su reciente campaña militar, los hutíes se hicieron con el control de la isla de Perim y de la estratégica ciudad portuaria de Moka.

La nueva configuración territorial les proporciona una capacidad mucho mayor para influir sobre el tráfico marítimo a través de Bab el-Mandeb, el estrecho que conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y, posteriormente, con el canal de Suez. Por esta ruta circula hasta el 15 % del comercio mundial, alrededor del 30 % del tráfico global de contenedores y una parte significativa de los suministros marítimos de petróleo.

La isla de Perim no es menos importante. "Con Perim, han obtenido lo que podríamos llamar el corcho de la botella del mar Rojo", explicó a Fox News Morgan Murphy, exsecretario de prensa del Pentágono y capitán de la Reserva Naval estadounidense.

Las alternativas a Bab el-Mandeb son muy limitadas. Time señala que parte de los cargamentos podría redirigirse hacia el norte a través del canal de Suez o del oleoducto egipcio SUMED. Sin embargo, ambas rutas tienen una capacidad inferior a la del estrecho y podrían traducirse en trayectos más largos y costosos para determinadas mercancías.

Tomando como referencia un precio inicial de 110 dólares por barril, el economista Mohamed Shadi calcula que el Brent podría alcanzar los 120 dólares si se interrumpiera el 25 % del flujo de petróleo a través de Bab el-Mandeb, subir hasta 145 dólares si la interrupción afectara a la mitad del tráfico y dispararse hasta 229 dólares en caso de un cierre total.

Reacción de EE.UU.

La perspectiva de un nuevo aumento de los precios de la energía podría influir en la posición de EE.UU., indica Pillar.

"Uno de los principales efectos indirectos de estos acontecimientos es inclinar el equilibrio de la pugna de resistencia entre EE.UU. e Irán más a favor de Irán y en contra de EE.UU. El principal mecanismo de presión que afecta a la Administración Trump es el aumento del precio del petróleo, que se traduce en precios más altos de la gasolina y el diésel, una mayor inflación general y un creciente descontento entre los votantes estadounidenses", subrayó el politólogo estadounidense Paul R. Pillar.

Por ello, EE.UU. podría suavizar su postura y firmar un nuevo acuerdo con Irán que, además de garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz, aseguraría la libertad de navegación a través del estrecho de Bab el-Mandeb y la suspensión de las hostilidades en Yemen, concluyó.

No obstante, la influencia de Irán sobre los hutíes es bastante limitada. "La etiqueta de 'proxy iraní' que normalmente se aplica a ese régimen es un término equivocado. Los hutíes han actuado en contra de los consejos de Irán —lo más significativo fue su toma de Saná— y el desarrollo de su capacidad para fabricar sus propias armas los hace menos dependientes del apoyo iraní. Los hutíes simpatizan con sus aliados iraníes, pero sus principales preocupaciones están más cerca de casa y se centran principalmente en su enfrentamiento con los saudíes", opinó Pillar.

Por ello, un posible acuerdo entre Washington e Irán podría verse frustrado si los hutíes continúan su ofensiva contra las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente y, como instrumento adicional de presión, deciden bloquear el mar Rojo. Por consiguiente, con mayor probabilidad, Washington y Riad tendrán que negociar directamente con el grupo yemení.