Arabia Saudita no ha descartado la posibilidad de desarrollar un programa de armas nucleares, según informaron funcionarios estadounidenses a The Washington Post (WP) con base en documentos clasificados proporcionados al Congreso, que incluyen una evaluación de la comunidad de inteligencia de EE.UU. sobre el tema.
Según el reporte del mencionado medio, la postura de Riad ha incrementado las preocupaciones de varios legisladores estadounidenses, que ven con recelo un posible acuerdo de la administración de Donald Trump para asistir a Arabia Saudita en la creación de un programa nuclear civil. Temen, en particular, que eso pueda facilitarle el desarrollo de un arma nuclear y desencadenar así una mayor carrera armamentista en el ya conflictivo Oriente Medio.
"El acuerdo nuclear autoriza a empresas estadounidenses a poner en marcha proyectos de energía nuclear valuados en decenas de miles de millones de dólares en Arabia Saudita", describe el reportaje, un escenario que, para Washington, ayudaría a fortalecer los lazos con Riad y poner freno a la colaboración saudí "con adversarios estadounidenses como Rusia y China".
El WP resaltó que en julio pasado el Gobierno de Trump afirmó que mantendría "altos estándares de seguridad nuclear" y de "no proliferación". No obstante, un número cada vez mayor de legisladores demócratas están preocupados porque el acuerdo sea una vía para enriquecer uranio en Arabia Saudita hasta cerca del 20 %, lo que aviva los temores de que parte del material nuclear pueda ser desviado con fines militares. Sin embargo, el Congreso tiene la capacidad de bloquear la iniciativa, siempre que se logre reunir el apoyo suficiente para ello.
"Con este acuerdo, la administración Trump se aparta de los precedentes, adopta restricciones más laxas y cede ante las demandas saudíes, al acordar un proceso que es prácticamente seguro que permitirá a Riad adquirir los medios para enriquecer uranio y posiblemente desarrollar armas nucleares", manifestaron este viernes un grupo de senadores demócratas, encabezados por Ed Markey y Jeff Merkley, en una carta dirigida al secretario de Estado, Marco Rubio.
De otra parte, un obstáculo mayor para que se concrete el acuerdo podría ser la insistencia del propio Trump en que Arabia Saudita normalice sus relaciones con Israel como condición para sellar el pacto. Un alto funcionario de EE.UU. indicó al WP que este es un requisito firme, aunque los entendidos señalan que es poco probable que Riad proceda de esa manera mientras Tel Aviv no acepte la creación de un Estado palestino.
Programa "pacífico"
El gobierno saudí no respondió directamente a las preguntas de WP, pero transmitió una declaración previa de su ministro de Energía, Abdulaziz bin Salman, quien aseguró que el programa será "pacífico" y se desarrollará con "los más altos niveles de responsabilidad y transparencia".
Por su parte, el Departamento de Estado defendió su respaldo al acuerdo en un comunicado remitido a ese diario, en el que señaló que EE.UU. "no apoya ni apoyará un programa de armas nucleares saudí".
Según el WP, el acuerdo restringe el enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita a menos de 5 % en una primera etapa, pero tras un estudio adicional y un acuerdo por escrito, permite que ese límite aumente a 20 %, un nivel que puede ser enriquecido hasta un grado militar con relativa rapidez.
Por ello, los legisladores demócratas cuestionan que Trump pueda permitir un acuerdo así con Riad, cuando ha criticado tan duramente el impulsado por el entonces presidente Barack Obama con Irán en 2015, que limitaba el enriquecimiento a 3,67 % durante 15 años.
Otra preocupación gira en torno al proceso de inspecciones. El acuerdo no exige que Arabia Saudita participe en el llamado "Protocolo Adicional", que obliga a todo país a otorgar al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) acceso a todas las etapas del ciclo de combustible del programa nuclear y a sus instalaciones de investigación.
Los expertos temen que el OIEA no tenga forma de verificar si Arabia Saudita llega a desarrollar en secreto un arma nuclear en instalaciones no declaradas. "Esto no debería ser aceptable en el caso de un país como Arabia Saudita, que busca capacidades para producir material fisible y ha amenazado con buscar armas nucleares", escribió un grupo de 20 expertos en no proliferación nuclear, entre ellos el ex director general del OIEA Hans Blix, en una carta enviada al Congreso esta semana.