Un eventual veto de Estados Unidos a las exportaciones de diésel podría provocar inicialmente una caída moderada de los precios del combustible en el mercado estadounidense, pero sus efectos se volverían más disruptivos cuanto más tiempo permanecieran vigentes las restricciones, según un reciente análisis de Goldman Sachs.
El banco considera el escenario de restricciones a las exportaciones de diésel como plausible, aunque no constituye su escenario base. Mientras haya capacidad disponible para almacenar el combustible, cada semana de prohibición podría reducir en unos 0,25 dólares por galón el precio minorista medio del diésel en EE.UU., equivalente a algo menos del 4 % del nivel actual estimado de 6,50 dólares por galón.
La disponibilidad de la gasolina, en peligro
Sin embargo, el informe advierte de que el efecto podría cambiar a medida que se llenen los depósitos. El diésel, la gasolina y el combustible para aviones se producen en gran medida conjuntamente durante el proceso de refinado, por lo que una reducción de la producción de diésel también podría disminuir la disponibilidad de gasolina.
Cuando las reservas estadounidenses de diésel se aproximaran a los límites de almacenamiento, los márgenes de las refinerías se verían presionados y estas tendrían incentivos para reducir su producción. Según los cálculos de Goldman Sachs, en ese escenario, cada semana adicional de restricciones podría ejercer una presión alcista de aproximadamente 0,30 dólares por galón sobre los precios minoristas de la gasolina en EE.UU.
Efectos más allá de EE.UU.
Los efectos también se extenderían fuera del suelo estadounidense. Una reducción de las exportaciones de diésel limitaría la oferta disponible en otros mercados y elevaría los precios internacionales. Goldman Sachs estima que cada semana de una prohibición estadounidense podría incrementar en unos 3 dólares por barril los precios mayoristas del diésel en Europa, un aumento de casi el 2 %.
El levantamiento posterior de las restricciones tampoco eliminaría completamente sus efectos. Una vez finalizada la eventual prohibición, los precios estadounidenses del diésel volverían a converger con los de otros mercados, incluida Europa, lo que ejercería una presión al alza sobre los precios estadounidenses y a la baja sobre los precios internacionales.
Aun así, el banco estima que los precios mundiales de los productos refinados podrían quedar por encima del nivel que habrían alcanzado en un escenario sin restricciones a las exportaciones y sin la correspondiente reducción de la producción de las refinerías estadounidenses.



