Altos cargos de la Unión Europea esperan que EE.UU. no imponga una prohibición a las exportaciones de diésel, ya que la medida podría agravar la escasez, informa Bloomberg.
El comisario de Energía de la UE, Dan Jorgensen, declaró a los periodistas antes de una reunión de ministros de Energía del bloque en Dublín (Irlanda) que envió "una señal muy clara" al secretario de Energía estadounidense, Chris Wright. Según dijo, ese tipo de restricciones no responden a los intereses de nadie, y destacó que Wright también se opone a la idea. Jorgensen subrayó que Europa debe "garantizar el flujo de energía más libre posible en estos tiempos difíciles".
Estas declaraciones se producen después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, revelara que "está pensando muy seriamente" prohibir las exportaciones de diésel. Los elevados precios de la energía generan incertidumbre entre la población estadounidense y siguen siendo un factor relevante para los costes del transporte y de la cadena alimentaria.
El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, calificó a Europa como "una de las regiones más expuestas, si no la más expuesta, en lo que respecta al diésel". "Actualmente, obtenemos alrededor del 50 % de nuestro diésel de Estados Unidos", aclaró.
El ministro de Energía de Irlanda, Darragh O’Brien, quien visitó EE.UU. la semana pasada y se reunió con representantes de la Camara de Comercio, dijo que, en su opinión, la Administración Trump se abstendría por el momento de aplicar una prohibición a las exportaciones, ya que la medida también perjudicaría a las refinerías estadounidenses. "Por lo que pude saber de mis colegas en Estados Unidos la semana pasada, no prevén que esto vaya a suceder. Pero tenemos que mantenernos alerta", afirmó.
Europa afronta una grave crisis energética que está afectando especialmente a los precios del diésel. La región paga por este combustible clave un sobreprecio de 203 millones de euros diarios (unos 232 millones de dólares). El precio mayorista del diésel ya cuesta más del doble que el crudo del que se obtiene, tras la reanudación de la guerra en Irán y el veto ruso a las exportaciones del combustible.
- Desde 2022, la Unión Europea ha reducido considerablemente sus importaciones de combustibles rusos. Las importaciones marítimas de crudo ruso han caído allí casi por completo, mientras que la proporción de gas ruso ha bajado del 45 % (en 2022) al 12 %.
- La actual escalada en Oriente Medio disparó los precios del petróleo y del gas, lo que ha encarecido aún más la energía en la UE, presionando a hogares y empresas, provocando cierres industriales, despidos y un progresivo debilitamiento económico.
- La situación energética en Europa sigue siendo vulnerable. Los depósitos de gas de la UE están llenos solo en un 67 %, frente al 80 % registrado el año pasado. Los analistas advierten de posibles subidas de precios durante el invierno, especialmente ante la prohibición de todas las importaciones de GNL ruso a partir del 1 de enero de 2027.