Los activistas de Greenpeace "buscan escándalos" para lograr financiación

Los activistas de grupos ecologistas como Greenpeace "buscan escándalos", y por eso se atreven a emprender "acciones peligrosas", según opinan varios expertos.
El pasado 18 de septiembre el rompehielos de Greenpeace Arctic Sunrise fue interceptado en el Ártico por las fuerzas fronterizas rusas por llevar a cabo "acciones extremistas" contra una plataforma de extracción de gas perteneciente a la compañía Gazprom. El barco, con la tripulación a bordo, está siendo remolcado a un puerto del norte de Rusia.

Tras el incidente, los activistas de Greenpeace comentaron a los medios que les amenazan con acusarles de perpetrar actos terroristas, pero estas denuncias podrían ser solo "una nueva provocación", considera el especialista del problema de la piratería, Mijaíl Voitenko.

Entrevistado por el periódico 'Vzgliad', el experto sostuvo que los miembros de la organización ecologista "buscan escándalos" y que "saben perfectamente que están violando las normas de seguridad de la navegación marina". "Cualquier plataforma petrolera o de gas es una instalación de gran peligro. En todo el mundo, alrededor de las plataformas se establecen zonas especiales de acceso restringido", explicó.

"Greenpeace necesita financiación, y la recibe" gracias a acciones espectaculares, indica por su parte la representante de una organización rusa de resistencia antiglobalista, Elena Borísova. Sin embargo, este aspecto "se esconde" detrás de una "aparente independencia", dijo al periódico 'Pravda'.

Es cierto que las organizaciones ecologistas deberían controlar los proyectos industriales y denunciar los casos de deterioro del medio ambiente, pero eso "no significa que tengan que violar las normas fronterizas" y provocar las represalias de las autoridades, sostiene Borísova.