Rohaní, entre la espada estadounidense y la pared iraní

Más transparencia a cambio de menos sanciones parece ser el lema con el que Hasán Rohaní afronta el nuevo capítulo en el debate sobre el programa nuclear iraní.
"La República Islámica de Irán está dispuesta a involucrarse en las conversaciones para construir una confianza mutua y eliminar las incertidumbres", dijo Hasán Rohaní en la Asamblea de la ONU en Nueva York.

El cambio de actitud de Teherán, más aperturista y dialogante, ha provocado una ola de optimismo en la diplomacia internacional. "Es un equipo nuevo, hemos tenido la oportunidad de conversar detalladamente como nunca antes, se han podido responder a las preguntas planteadas y lo hemos podido hacer en un formato diferente", declaró Catherine Ashton, jefa de la diplomacia de la Unión Europea.

Alabado en medio mundo, Rohaní no fue profeta en su tierra y a la vuelta a Teherán no fue muy bien recibido. La multitud arrojó huevos al presidente y la maquinaria de propaganda antiestadounidense comenzó a funcionar. "Mientras las políticas de EE.UU. tengan un carácter hostil hacia nosotros, seguiremos utilizando este lema", considera Mohammad Hassan, organizador del concurso 'Down with the USA' en Teherán.
Lo que hace más duras las sanciones internacionales es que Irán no puede ni mandar ni recibir dólares ni euros, en cierta medida las empresas y el propio Gobierno están bloqueados

La marcha por el aniversario de la crisis de los rehenes de 1979 demostró a Rohaní que un importante segmento conservador no está dispuesto a negociar con Washington. Según Saeed Jalili, miembro del Consejo de Conveniencia de Irán, "luchar contra la arrogancia global y las políticas hostiles de EE.UU. es el símbolo de nuestra solidaridad nacional". Sin embargo, a nadie se le escapa que Rohaní se encuentra entre la espada y la pared. La situación económica del Gobierno iraní le obliga a un cambio drástico.

"Lo que hace más duras las sanciones internacionales es que Irán no puede ni mandar ni recibir dólares ni euros, en cierta medida las empresas y el propio Gobierno están bloqueados", aclara Mohamad Khoshcheren, parlamentario iraní en los años 2002-2006.

Con una inflación que oscila desde hace meses entorno al 40%, la deuda alcanza cifras astronómicas. Además el paro afecta a más del 20% de la población y, lo más alarmante, la venta de petróleo también descendió un 40% respecto al año pasado. Por su parte, EE.UU. tampoco puede ofrecer garantías al sacrificio emprendido por Rohaní.

Según los medios estadounidenses, en caso de prosperar las negociaciones, Barack Obama solo podría modificar 8 de las 31 sanciones económicas impuestas a Irán ya que requeriría la aprobación del Parlamento, de mayoría republicana. Además, levantar el bloqueo supondría un capítulo de ruptura con Israel, quien ya ha dejado clara su postura ante las nuevas negociaciones.

"¿Cómo pararles? Hace falta presionarles más, renovar las sanciones. Tienen que saber que si las sanciones y la diplomacia fallan, se enfrentarán a una amenaza militar. Eso es esencial, no funcionará otra cosa", declaró Benjamin Netanyahu.
 
Por ahora, Irán ya aceptó la ampliación del Tratado de No Proliferación, por lo que podrán recibir inspecciones sin previo aviso, la pelota está ahora en el tejado de la Casa Blanca, que deberá dar para seguir recibiendo y comenzar el levantamiento de las sanciones que, cada vez más, ahogan al pueblo iraní.