Francia pierde el concurso para suministrar cazas a Brasil

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha informado a su homólogo francés, François Hollande, de que no va a comprar 36 aviones de combate Rafale, aparentemente debido a que son demasiado caros.
Rousseff no mencionó la causa de la negativa, pero, según el diario 'Folha de São Paulo', el precio que Francia pedía por sus cazas, 4.000 millones de dólares, duplicaba el que ofrecían sus competidores: la estadounidense Boeing con su F/A-18 Super Hornet y la sueca Saab con su Gripen.

A Hollande no le ayudó ni la maniobra de hacerse acompañar por el presidente de la empresa Dassault, fabricante de los aviones Rafale, Eric Trappier, en su viaje a Brasilia para participar en la reunión con las autoridades locales.

Mientras tanto, ni Rousseff ni los medios brasileños informan de quién sería el probable ganador del preciado contrato para suministrar cazas a Brasil. Los periodistas de 'Folha de São Paulo' no esperan una decisión final de las autoridades del país antes de 2015.

Brasil necesita renovar su flota de cazas, ya que tiene previsto retirar sus aviones Mirage 2000 de las Fuerzas Aéreas a finales de año. Los periodistas brasileños vinculan las ansias de Hollande de vender los Rafale a su convicción de que su predecesor, Nicolas Sarkozy, ya obtuvo la promesa de Brasil de comprar las aeronaves francesas.

Sin embargo, a pesar de que el predecesor de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva, efectivamente dijo en 2009 que Brasil optaría por los Rafale, este abandonó el cargo antes de que se firmara un acuerdo bilateral.